Una receta que combina historia y sabor en Galicia
La empanada de manzana es un postre tradicional gallego presente en la costa atlántica entre Vigo y Costa da Morte, así como en el noreste de Lugo. Preparada con masa de pan, hojaldre o roscón, y rellena con manzana, azúcar y variantes como canela, anís o coñac, esta receta ha sido transmitida por generaciones en un puñado de panaderías que aún la elaboran diariamente.
Aunque no existe documentación escrita sobre su origen exacto, el periodista gastronómico Jorge Guitián ha investigado durante ocho años más de 600 recetas de empanadas gallegas y visitado cerca de 150 panaderías, confirmando que muchas recetas surgieron con ingredientes caseros y reflejan la identidad de sus regiones.
La panadería A Bicha, guardiana de una tradición desde 1834
En Bueu, Pontevedra, la panadería A Bicha ha horneado esta empanada desde la década de 1890. Guillermo Moreira, sexta generación al frente del negocio familiar, y su madre Digna Lorenzo mantienen intacta la receta original de masa de roscón, manzana, azúcar y anís. La elaboración se adapta a los tiempos actuales, usando variedades de manzana ácida para mantener el sabor durante todo el año.
La historia de A Bicha está ligada a la influencia de industriales catalanes y a un linaje familiar que ha preservado esta receta como símbolo de identidad local, enfrentando la disminución de las grandes reuniones familiares y la competencia de nuevas propuestas gastronómicas.
Panaderías que comparten y reinventan la empanada de manzana
Panaderos como Guille Moscoso, de Pan da Moa en Santiago de Compostela, destacan la importancia de compartir conocimiento para evitar la pérdida de esta tradición. En su obrador, preparan un hojaldre especial para la empanada, con manzana cruda, azúcar, mantequilla y canela, horneada lentamente para lograr un interior jugoso y una masa crujiente.
Otras panaderías gallegas, como Muriato en Lugo o Casablanca en Vigo, mantienen sus propias versiones, demostrando la riqueza y diversidad de esta receta que sigue viva en los hornos tradicionales frente a la influencia creciente de la pastelería francesa.
“La empanada gallega no es una verdad universal, sino una lógica y una manera de ver el mundo”, explica Jorge Guitián, reflejando la variedad y el valor cultural de estas recetas.
¿Podrá la empanada de manzana seguir conquistando nuevas generaciones?
Aunque la empanada de manzana enfrenta el desafío de la globalización y los cambios en los hábitos de consumo, el compromiso de panaderías familiares y la curiosidad de los jóvenes parecen dar esperanza a esta tradición. El futuro de esta receta dependerá de su capacidad para adaptarse sin perder su esencia y de la voluntad de preservar la identidad gastronómica gallega.