Europa se está rearmando en el momento más oportuno. Estados Unidos no solo ha dejado prácticamente de apoyar a Ucrania ante la continua agresión rusa, sino que hace poco el presidente Donald Trump anunció una retirada de parte de las tropas estadounidenses estacionadas en Alemania tras un 'roce' con el jefe del gobierno alemán, Friedrich Merz. Y aunque esta semana dijo que enviaría 5.000 soldados a Polonia, la verdad es que el compromiso de Estados Unidos con la seguridad europea nunca ha parecido tan frágil como lo es hoy.
Un rearme con pies de barro
Mientras los gobiernos de todo el continente aumentan drásticamente el gasto en defensa y refuerzan sus capacidades militares, la Unión Europea está adoptando un enfoque sensato, creando nuevos mecanismos para coordinar la inversión y fortalecer su industria de defensa. Pero las capacidades financieras, industriales y militares servirán de poco si Europa carece de la autoridad política para decidir si se utilizan y cómo hacerlo.
Las capacidades financieras, industriales y militares servirán de poco si Europa carece de la autoridad política para decidir si se utilizan y cómo hacerlo.
El análisis de Ana Palacio, publicado por Project Syndicate, subraya que la falta de un mando estratégico unificado podría convertir el nuevo gasto militar en una armadura sin efectividad real. La pregunta clave es si Europa logrará traducir su inversión en una defensa colectiva coherente o si las divisiones internas seguirán siendo su talón de Aquiles.