La reciente escalada de violencia en la Sierra Nevada ha afectado gravemente a las comunidades arhuacas, quienes relatan cómo la guerra se introdujo en sus hogares sin compasión. Las balas rompieron puertas y paredes de madera, mientras que niños lloraban y mujeres embarazadas huían aterrorizadas.
Los líderes indígenas han denunciado que algunos miembros de la comunidad fueron utilizados como escudos humanos durante los enfrentamientos, y que explosivos fueron lanzados desde drones, intensificando la tragedia que viven.
“La guerra se metió a nuestras casas sin piedad”, expresan los testimonios de los arhuacos, quienes enfrentan las secuelas y traumas de una guerra intensa que aún no termina.
Esta situación ha dejado a toda una comunidad encerrada en una pesadilla, con impactos profundos en su bienestar y seguridad, mientras las disputas entre grupos armados continúan poniendo en riesgo la vida y cultura de los pueblos indígenas.