En la foto del partido final del grupo entre Portugal y Colombia en Miami, Gianni Infantino sonreía en la tribuna. Era el partido número 24 que el presidente de la Fifa presenciaba en apenas 16 días. Para llegar ahí había cruzado un continente —en jet privado— decenas de veces. Lo que pocos saben es cuánto cuesta ese privilegio en términos climáticos.
Un derroche de emisiones en nombre del fútbol
Investigaciones de la BBC y análisis de expertos cuestionan el uso intensivo de un jet privado por parte del presidente de la Fifa, mientras el organismo mantiene su discurso de sostenibilidad. En solo dos semanas, el avión utilizado por Infantino recorrió más de 50.000 kilómetros para asistir a 24 partidos, generando una huella de carbono equivalente a las emisiones de 78 personas durante un año completo.
La paradoja es evidente: el máximo dirigente del fútbol mundial promueve la lucha contra el cambio climático mientras multiplica sus emisiones con viajes innecesarios en jet privado.
El dato cobra relevancia en el contexto del Mundial más grande de la historia, que también se perfila como el más contaminante. Mientras la Fifa impulsa campañas de concienciación ambiental, el comportamiento de su presidente contradice abiertamente esos principios.
El impacto en la comunidad global
Organizaciones ambientales han señalado que este tipo de prácticas envían un mensaje equivocado a los aficionados y gobiernos que intentan reducir sus emisiones. La huella de carbono del presidente de la Fifa en solo 16 días supera la de un ciudadano promedio en todo un año, lo que pone en entredicho la credibilidad de los compromisos climáticos del organismo.
La investigación, publicada por el periodista Edwin Caicedo, especialista en medioambiente y salud, revela que el jet privado de Infantino no solo recorrió distancias enormes, sino que lo hizo con una frecuencia que multiplica el impacto ambiental. Cada vuelo en avión privado emite hasta 10 veces más CO₂ por pasajero que un vuelo comercial.