La industria musical global vive un momento sin precedentes. Después de años afectada por la piratería y la disminución de ventas, en 2025 alcanzó una facturación histórica de 31.700 millones de dólares, consolidando 11 años consecutivos de crecimiento.
Este auge responde a dos factores principales: la expansión del modelo de suscripción paga y el renovado interés por los formatos físicos como el vinilo, que se mantienen vigentes a pesar de la era digital.
Según datos de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI) y la revista Billboard, el streaming por suscripción representa ya el 69,6 % del mercado musical global, con más de 837 millones de usuarios activos en todo el mundo.
La música grabada no solo se ha recuperado de las crisis de piratería, sino que ha logrado una hazaña sin precedentes en su historia, alcanzando niveles de ingresos que no se veían desde 1999.
El impacto en la comunidad musical y los consumidores
Este crecimiento beneficia tanto a artistas como a productores y consumidores, que disfrutan de una oferta más diversa y accesible. La combinación de tecnología y nostalgia ha revitalizado la industria, abriendo nuevas oportunidades económicas y culturales.