El mercado de vehículos eléctricos en Colombia no para de crecer y BYD, la marca china que lidera las matrículas, enfrenta un reto clave: que la infraestructura de carga avance al mismo ritmo que las ventas. Así lo asegura Marco Pastrana, presidente de Motorysa, compañía encargada de importar y distribuir los vehículos de BYD en el país, en entrevista con EL TIEMPO.
Cifras que marcan el crecimiento
Con corte a junio de 2026, BYD ha matriculado más de 6.000 unidades, lo que representa un incremento del 53,15 % frente al mismo periodo del año anterior. Pastrana atribuye este aumento a la combinación de precios más competitivos, mayor autonomía, mejor equipamiento y un consumidor cada vez más informado sobre las ventajas de la movilidad eléctrica.
El rezago de la infraestructura de carga
El principal reto, según Pastrana, es que la infraestructura y los servicios asociados crezcan al mismo ritmo que las ventas. Colombia necesita más cargadores públicos, especialmente de carga rápida, en carreteras, corredores intermunicipales, centros urbanos y ciudades intermedias. También se requieren procedimientos más ágiles para las conexiones eléctricas, reglas comunes de interoperabilidad y mecanismos que faciliten el pago en diferentes redes.
El principal reto es que la infraestructura y los servicios asociados crezcan al mismo ritmo que las ventas.
Como referencia internacional, Pastrana señala que una relación razonable sería acercarse a un punto público por cada diez vehículos eléctricos. Análisis sectoriales estiman que Colombia podría requerir cerca de 19.000 a 20.000 puntos públicos hacia 2030, dependiendo de la velocidad de adopción y la metodología utilizada.
El papel de los incentivos y el nuevo gobierno
Pastrana reconoce que los incentivos públicos han sido determinantes, pero pide reglas claras y estables que trasciendan los periodos presidenciales. De cara al nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella, plantea una agenda de movilidad sostenible basada en estabilidad, competitividad e infraestructura. Entre las peticiones concretas están: mantener los beneficios para eléctricos e híbridos enchufables, lanzar un programa nacional de infraestructura de carga rápida mediante alianzas público-privadas, y agilizar los trámites de conexión eléctrica, licenciamiento, importación de equipos y certificación de proyectos.
¿Ensamblar en Colombia? Por ahora no
Consultado sobre la posibilidad de instalar una planta de ensamblaje en el país, Pastrana fue claro: la operación de Motorysa es netamente de importación y distribución. Una eventual decisión de la casa matriz dependería de cinco factores: el crecimiento sostenido del mercado, la posibilidad de alcanzar volúmenes suficientes, las condiciones tributarias y arancelarias, el desarrollo de proveedores locales y la posibilidad de exportar desde Colombia hacia otros países. Por ahora no se contemplan este tipo de inversiones.
Híbridos enchufables: un segmento estratégico con desafíos de información
Para BYD, el segmento híbrido enchufable es estratégico. Sus tecnologías DM-i, DM-o y DM-p buscan que la mayor parte de la conducción cotidiana se realice eléctricamente. El principal reto, según Pastrana, es explicar correctamente las diferencias entre un híbrido ligero, un convencional y un enchufable, ya que no todas las tecnologías producen los mismos niveles de eficiencia o emisiones. Por ello, considera que los incentivos deberían diferenciar las tecnologías según su capacidad real de reducir consumo y emisiones, y no tratar a todos los híbridos de la misma manera.