El tema está en el orden del día: ¿por qué el mismo equipo que hoy brilla y golea, mañana se hunde cuando lo llaman favorito? ¿Qué hacen los chicos que reducen a casi nada la historia de los campeones? ¿Hay manera de contrarrestar esa presión cuando llega una llave de eliminación directa? La duda es urgente a horas del duelo que la Selección Colombia tendrá, mañana, contra Ghana, en dieciseisavos de final del Mundial 2026.
¿Qué hacer y qué no?
El equipo nacional tiene figuras de tal dimensión que lo último que juega en contra es un estadio lleno o un país pleno de ilusión. “Podría afectar creerme el favoritismo sin hacer una valoración objetiva de mis estándares, los del equipo y los de los rivales. Marcelo Roffe (psicólogo de Colombia) seguramente va reforzando la manera de hacer autoconciencia para no comerse el cuento de hinchas y críticos”, dijo Edwin López, psicólogo de Millonarios.
“Hoy el futbolista tiene que vivir cercano a sus redes sociales porque impactan sus carreras y sus ingresos. Lo importante es filtrar los comentarios. El año pasado salió un estudio que decía que el jugador debería, una hora antes del partido, evitar el contacto con redes porque queda todo en la memoria reciente y eso puede modificar las emociones. Más que prohibir es que, faltando dos horas, suelten el celular y se concentren en trabajo. Muchos se van en contacto con las familias y demás y ese cambio de rutina sería peligroso, lo mejor es crear hábitos y enfocar en motivación”, añadió el experto.
En eso coincide Luis Alfonso Sosa, ex-Atlético Nacional, Once Caldas y asesor de Luis Fernando Montoya en la brillante campaña que llevó al ‘blanco blanco’ a ganar la Copa Libertadores en 2004 contra un gigante como Boca Juniors de Argentina. “Las rutinas generan autocontrol, no deben alterarse porque reducen ansiedad, así el cerebro se garantice seguridad”, opinó Sosa.
En su opinión, la clave es “aceptar la presión y no combatirla. Si luchas te incomoda, si aceptas te estabiliza. La energía en el estadio hay que ponerla al servicio de la motivación para que empuje y no obstaculice, hay que visualizar lo que se oye como algo lindo”, dijo. Y dejó un final para considerar: “Cada jugador debe desempeñar su rol, no cargar el peso del país sino controlar lo que depende de él. Calma en la cabeza, energía en el cuerpo, aquí y ahora”, concluyó Sosa.
Pecados de juventud
El caso de Gustavo Puerta (22 años) y los que apenas viven su primer Mundial es clave: “él es bastante maduro, tuvo entrenamiento psicológico riguroso. Él tiene bases, qué es importante y es que cuando aprendió algo y funcionó hay que usarlo de manera cotidiana”, dijo López. “Que la situación no cambie la identidad, el tema es seguir haciendo lo que sé hacer y es jugar fútbol, porque eso no cambia; si ese es el enfoque, no importa si es la final del mundo o el primer partido de la temporada”, detalló el experto en psicología en el azul capitalino.
El objetivo final en este rango es claro: “Que aprendan a comportarse de manera regular o en pareja, la importancia la damos nosotros en lo psicológico, el fútbol es el mismo”, concluyó. Así que ojo: el pitazo anula todo lo externo. ¡Paren de sufrir!