Cinzia Dal Pino, una empresaria italiana de 67 años vinculada a la alta sociedad de Toscana, Italia, fue condenada a 18 años de prisión por la muerte de Nourdine Mezgoui, un ciudadano marroquí indocumentado, a quien atropelló repetidamente con su vehículo en septiembre de 2024 en Viareggio, Italia. La sentencia fue dictada el 11 de junio de 2026 en Lucca y podrá cumplirse bajo arresto domiciliario con monitoreo electrónico.
La prueba que selló su condena
La prueba clave que llevó a la condena de Dal Pino fue la grabación de una cámara de seguridad que captó el momento exacto en que la empresaria atropelló tres veces a Mezgoui, luego de que este le robara el bolso. Las imágenes mostraron que, tras el primer impacto, la mujer retrocedió y volvió a acelerar contra el ladrón, quien yacía en el suelo, causándole la muerte.
La defensa anuncia apelación
La defensa de Cinzia Dal Pino anunció que apelará la sentencia, al considerar excesiva la condena impuesta por el tribunal de Lucca. Según sus abogados, la empresaria actuó en estado de shock tras el robo y no tuvo intención de causar la muerte, sino de recuperar su pertenencia.
Reacciones y contexto del caso
El caso ha generado un intenso debate en Italia sobre los límites de la legítima defensa y la proporcionalidad de la respuesta ante un delito. Mientras algunos sectores consideran que la condena es justa por el exceso de fuerza, otros argumentan que la empresaria fue víctima de un robo y que su reacción, aunque desmedida, no debería equipararse a un homicidio doloso.
Recuperó su bolso, pero perdió su libertad. La justicia italiana demostró que nadie está por encima de la ley, ni siquiera los millonarios.