El escritor cubano Leonardo Padura, ganador del Premio Princesa de Asturias en 2015, pasó por Perú para presentar su más reciente novela, 'Morir en la arena' (Tusquets). En entrevista con El Comercio, Padura disecciona la catástrofe social de Cuba, agravada por el desgaste de un modelo económico ineficiente, la falta de visión del Gobierno para cambios políticos profundos y el peso del bloqueo petrolero de Donald Trump, que ha dejado al país sin combustible.
Un parricidio real como motor dramático
La novela se inspira en un parricidio real ocurrido en una familia muy cercana a Padura. El autor conoció a todos los involucrados: al parricida, al padre asesinado, al hermano. 'Nunca pensé escribir una novela como esta', confiesa. 'Utilicé el parricidio porque la historia que quería contar sobre el fin de mi generación se me resistía. Me di cuenta de que me faltaba un motor dramático'. El proceso creativo fue misterioso, pero luego comprendió que el parricidio aporta componentes culturales, históricos y filosóficos que dan una dimensión más profunda a la obra.
Mario Conde: un detective cada vez más calvo y con mala leche
Mario Conde, el detective protagonista de varias novelas de Padura, aparece fugazmente en 'Morir en la arena' como alguien 'cada vez más calvo y con más mala leche'. Padura explica que esta utilización de sus personajes responde al paso del tiempo histórico y al sentido de crónica de la vida cubana contemporánea. 'Si yo fuera argentino, a lo mejor lo resolvería con un psicoanalista. Pero como soy cubano y escritor, lo resuelvo escribiendo', bromea.
Alguna gente me dice que esta novela es la más triste de todas, la más desencantada. Y yo digo que el problema es que la realidad cubana es cada vez más triste y desencantadora.
Padura adelanta que ya está escribiendo una nueva novela en la que Conde regresa como protagonista, con 70 años y una mala leche en punto máximo. 'Vienen a buscarlo para que intente encontrar a una persona, y desde el principio está maldiciendo porque se siente muy cansado. Cansado de la realidad', concluye.