Un operativo sin precedentes en la ciencia planetaria ha permitido confirmar que la velocidad de rotación de la Tierra presenta variaciones medibles. Este fenómeno, detectado con tecnología de alta precisión, afecta la duración exacta de los días y está vinculado al deshielo de los polos y la construcción de infraestructuras como represas.
Aunque los cambios son mínimos, medidos en milisegundos y microsegundos, la tendencia muestra un alargamiento progresivo del día solar, lo que genera retos para la sincronización de sistemas tecnológicos globales como el GPS y las telecomunicaciones.
Factores naturales y humanos en la ralentización de la rotación terrestre
Históricamente, la rotación de la Tierra no es constante debido a dinámicas internas, vientos y mareas. La fuerza gravitacional de la Luna actúa como un freno en los océanos, extendiendo la duración del día a un ritmo aproximado de 1,7 milisegundos por siglo.
Sin embargo, estudios recientes financiados por la NASA demuestran que además de estos factores naturales, el cambio climático y la actividad humana están acelerando o alterando este proceso de manera inédita.
“La rotación del planeta presenta variaciones mínimas pero constantes”, confirma la NASA, destacando la importancia de monitorear estos cambios para mitigar impactos tecnológicos y ambientales.