Compartir Enlace copiado Foto:MILTON DÍAZ EL TIEMPOContenidoNoticia ServiciosLa tecnología 3D que le devuelve la sensación de tener una pierna a personas amputadasPor la experiencia de un exmilitar herido por una mina, nació una iniciativa que hoy diseña coberturas para prótesisNatalia Peláez Sabogal28 de mayo 2026, 06:41 P.M. Actualizado:28.05.2026 18:41Compartir Enlace copiado Daniel tenía solo 22 años cuando perdió su pierna. Era militar y recorría una de las zonas más complejas en el orden público del país, las montañas y selvas entre Antioquia y Córdoba, viviendo lo que siempre había soñado: seguir los pasos de su hermano, Alex, en las Fuerzas Militares.Eso fue así hasta que en 2009 una mina antipersona lo obligó a salir de los campos y enfrentarse a un territorio mucho más incierto: el redescubrir qué significaba estar vivo con una parte menos de su cuerpo.En medio de consultorios y pasillos del Hospital Militar, atravesó un proceso largo y doloroso que le reveló que, aunque ya era un subteniente en tercer año que guiaba una compañía completa, en el fondo seguía siendo un joven que apenas comenzaba a enfrentarse a los retos de la vida. SimmetrikFoto:MILTON DÍAZ EL TIEMPOTras un tiempo en labores administrativas en las Fuerzas, decidió empezar la universidad. Allí conoció a su mejor amigo y hoy socio, Anyelo Triviño. En ese espacio, dos ingenieros se convirtieron en amigos y, después, en socios de un proyecto que hoy impacta la vida de muchas personas: Simmetrik, la única empresa en Colombia que diseña coberturas personalizadas para prótesis de pierna.La idea no nació en la universidad, pero sí gracias a la amistad que allí se forjó. En una búsqueda personal por mejorar la estética de su prótesis, que era funcional pero fría y que no lo representaba, Daniel solo encontró alternativas en el exterior, costosas y lejanas. Por lo que, ya en Londres, donde viajaron a estudiar, surgió la idea de crear algo propio.Sin embargo, ya en Colombia en el 2020 la idea se convirtió en acción. “Hicimos la primera cubierta para él (Daniel). Apenas vimos que funcionaba, que lo hacía sentir bien y que su confianza mejoraba, decidimos empezar con Simmetrik”, relata Anyelo.Más adelante se sumó Germán Triviño, hermano de Anyelo, y con él llegó un impulso clave: llevar el diseño personalizado a otro nivel. Lo que comenzó como una solución íntima empezó a convertirse en una propuesta con impacto.Al principio pensaron enfocarse en trabajar con militares, en historias parecidas a la de Daniel. Pero pronto entendieron que el universo era mucho más amplio. Así, con su lema “lucir con estilo nunca fue tan fácil”, han impactado la vida de Óscar, Yesica, Daniela, Heysil, Marisela y muchas personas más, que a pesar de vivir contextos distintos están unidas por una misma experiencia: la pérdida de una parte de su pierna y la necesidad de volver a mirarse con seguridad.Foto:Andrés SosaContenidoÓscar Carvajal es una de esas historias, la suya parece haberse salido de toda lógica. Pocos creerían que sería posible sobrevivir a una caída de casi 26 metros, el equivalente a un sexto piso. Él lo hizo. El 12 de abril de 2024 cayó desde uno de los palcos ubicados en la parte más alta del Estadio Deportivo Cali cuando se quiso tomar una foto en una baranda al terminar el clásico vallecaucano. Estuvo dos veces en coma inducido y más de cuatro meses en la clínica. Perdió parte de su pierna y el bazo.El pronóstico que me dieron en la clínica era de tres días de vida y el médico me dijo había llegado casi muertoÓscar CarvajalEstá obsesionado con el fútbol. Su cuerpo está cubierto de tatuajes que hablan de esa pasión. Incluso tiene tatuado el estadio de donde se cayó: “En 2017 me lo tatué sin saber que años después ahí me iba a accidentar”.En la cobertura de su pierna tiene la imagen de un casco troyano que hace referencia al apodo que le pusieron sus amigos “gladiador”. Su cobertura tiene relieve y es una de las más llamativas, “yo sí quería que se viera como un tatuaje” y explica que ahora recibe elogios por su prótesis.En su cuello también se lee: “campeón de la vida”. Así se define. “La mayor victoria de mi vida, una batalla que no le deseo a nadie, fue vencer a la muerte”.Foto:Andrés SosaContenidoYenifer Coronado también vive el fútbol, pero no desde la tribuna, sino desde la cancha. Desde niña, el balón ha sido su lugar en el mundo, hasta que en 2021 un accidente en moto la llevó a pensar que tendría que alejarse del deporte para siempre. Las complicaciones médicas y el dolor insoportable la llevaron a tomar una decisión irreversible. “Me quitan la pierna, y sé que ya no voy a volver a jugar fútbol”.Pero el dolor no se fue. Se quedó, constante, como un fantasma. Tenía 18 años cuando llegó a una determinación difícil de nombrar:No me sentía una persona tan mala para sufrir tanto. Y fue cuando pedí la eutanasiaYenifer CoronadoSe estaba despidiendo de sus familiares cuando llegó a su sobrina. Fue ella quien cambió todo: “Tía, tú vas a volver a jugar fútbol. Te va a llegar una prótesis muy rápido y todo va a estar bien. Vas a servir a este mundo”. Para Yenifer fue Dios quien le habló. De inmediato canceló todo.Hoy, con 22 años, decidió no esconder su historia. Aunque para el mundo levantarse con el pie izquierdo es sinónimo de mal humor, para ella es todo lo contrario, es el significado de levantarse con lo que tiene y con gratitud por estar viva.Su primera cobertura, con una figura de una guerrera ancestral, simboliza el empoderamiento femenino. “qué chévere es que te vean relucir.” dice refiriéndose al diseño de su prótesis. Las miradas que antes incomodaban ahora admiran. La pasión por el deporte sigue viva y hoy hace parte de la Selección Femenina de Fútbol de Amputados, con la que se coronó campeona del mundo en 2024.Foto:Andrés SosaContenidoTambién era muy joven, Daniela del Vecchio cuando en último año de colegio una enfermedad poco frecuente —el síndrome antifosfolipídico— le cambió la vida. De un día para otro pasó del salón de clases a un pronóstico de vida de 72 horas. Estuvo 40 días en coma y cuatro meses hospitalizada.Su mamá, Claudia, también vivió ese abismo. “Yo estaba muerta en vida”, dice al recordar cuándo le dijeron que perdería a su hija. Cuando Daniela despertó, los médicos le hablaron de trombosis y de una amputación inevitable. Tenía 18 años cuando le dio una lección de resiliencia a su médico y lo hizo llorar: “Si fuera algo del cerebro, tal vez diría que no. Pero si es una pierna, tendré que asumirlo.” respondió con una calma que desarmó a todos.Lo más difícil no fue tomar la decisión sino el proceso que vino después, enfrentarse a la nueva realidad de que debía en principio comer, bañarse y moverse dependiendo de alguien. Así que salir de la clínica fue una victoria agridulce: algunos médicos le daban cinco años de vida. Ella decidió vivirlos sin miedo. Hoy han pasado más de quince años y lleva una cobertura plateada en su prótesis. “Me siento feliz mostrándola”, dice.Foto:Andrés SosaContenidoComo en otras historias, el punto de quiebre llegó sin aviso para Heysil Asuaje, quien tiene una sonrisa que brilla tanto como la cobertura de su prótesis bajo el sol. Es sobreviviente de uno de los cánceres más agresivos: el de mama triple negativo. Después de las quimioterapias, los exámenes revelaron complicaciones en la circulación de su sangre. Pasó por más de siete cirugías para intentar salvar su pierna. Sin embargo, el dolor fue más fuerte. “Pasaba días y noches sumergida en morfina porque era insoportable”, recuerda. Entonces tomó la decisión de amputarse.Entendió que el cambio en su rutina no sería solo para ella, sino también de su familia, especialmente de su esposo, una prueba para el amor en medio de la adversidad que han logrado superar juntos. Cinco años después, aún hay momentos difíciles. La vida te puede cambiar en un instante, sin quererlo ni pedirlo, para bien o para mal.Heysil AsuajeHoy vive un día a la vez, sin la aceleración que el mundo parece exigir. “Valoro más estar aquí, incluso algo tan simple como levantarme de mi cama”. Nunca tuvo problema en mostrar su prótesis, pero cuando encontró una cobertura que se ajustará, algo cambió frente al espejo, confiesa.Foto:Andrés SosaContenidoMarisela Hernández no olvida el 26 de enero de 2020, ese día sufrió un accidente de tránsito junto a su esposo. La peor parte se la llevó su rodilla por lo que tuvo que perder una parte de su pierna. Ambos pasaron un tiempo hospitalizados. Ella atravesó ocho cirugías y varias transfusiones de sangre.Pero el dolor más fuerte no fue físico. “Siente uno como que el mundo se le viene abajo”, dice. Hoy habla con seguridad desde otro lugar: Tenía dos opciones: quedarme en el dolor o seguir adelante, tomar todo lo que pasó y volverme una persona valiente, un ejemplo de superaciónMarisela HernándezEligió lo segundo. Convirtió el dolor en fuerza. Y reconoce que el amor propio y el de su familia fueron su sostén.La búsqueda de una nueva forma de mirarse la llevó a Simmetrik. Quería que su prótesis no fuera solo funcional. “Quería verla más bonita, como vestida”, explica. Eligió el dorado, uno de sus colores favoritos. Con el tiempo, dejó de ser una necesidad estética para convertirse en algo más profundo: “ya no era solo eso, era parte de mí, algo que me identifica.”A través de estos testimonios, queda claro que, tras haber estado tan cerca de la muerte, la vida no se vive igual; ahora se disfruta con más emoción e intensidad. Perdieron una parte de su cuerpo pero ganaron algo que muchos solo comprenden con los años: la conciencia de estar vivos, de poder levantarse de la cama y de abrazar a quienes aman.Daniel, Anyelo y Germán hoy se sienten orgullosos de lo que han logrado, pero su meta es ir más allá: impactar más vidas, cruzar fronteras y hacerle entender al sistema de salud que esto no es un lujo, sino una parte esencial del bienestar. Al final, no se trata solo de la estética de una prótesis, sino de cómo, gracias a ella, vuelven a ponerse de pie.Natalia Peláez Sabogal Escuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO Redacción Justicia Conforme a los criterios de MÁS INFORMACIÓN Unirme al canal de WhatsApp de noticias EL TIEMPO