La guerra en Medio Oriente, aunque distante geográficamente, comienza a sentirse con fuerza en América Latina debido al incremento en el precio del petróleo. Esta situación genera un impacto directo en los costos diarios de transporte y consumo.
El impacto en los transportistas
Sergio, un transportista argentino que traslada mercaderías entre comercios, enfrenta un aumento considerable en los gastos de combustible. Antes del 28 de febrero, el litro de gasolina costaba 1.609 pesos argentinos (1,16 dólares), pero tras un mes del conflicto, el precio subió a 1.966 pesos (1,42 dólares).
Con un tanque de aproximadamente 90 litros, Sergio ahora debe gastar casi 130 dólares más para llenar su camioneta, lo que representa una carga económica significativa para su trabajo diario.
“¿A quién le cobro la diferencia?”, se pregunta Sergio, reflejando la incertidumbre que enfrentan muchos trabajadores ante el aumento de los costos.
Esta situación no solo afecta a los transportistas, sino que también genera preocupación en los consumidores y empresarios que deben ajustar sus presupuestos ante los precios elevados del combustible.
El contexto refleja una tormenta perfecta: precios internacionales del petróleo en alza y economías locales con bolsillos cada vez más ajustados.