Educación

La universidad del siglo XXI debe ser flexible: Sergio Calvo, directivo de la Universidad Europea

Sergio Calvo, alto directivo de la Universidad Europea, explica cómo la flexibilidad, la tecnología y la multiculturalidad son claves en la educación superior del siglo XXI, destacando la calidad de la educación en línea y el impacto de la IA.

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Foto: La voz del país

Desde hace algunos años, universidades extranjeras —especialmente españolas, por la ventaja del idioma— vienen haciendo presencia notable en el país, especialmente con su oferta de formación en línea. Una de ellas es la Universidad Europea, institución privada de referencia en España, la segunda mayor producción científica en ese país y con una amplia oferta de programas que congregan hoy a 60.000 estudiantes de más de 100 nacionalidades.

En los rankings de la revista Forbes hemos aparecido en años recientes en puestos muy destacados en cuanto a investigación, innovación y uso de inteligencia artificial (IA).

Con este directivo y docente, también director de Comunicación y Asuntos Públicos de Europa Education Group, profundizamos sobre el tema de la educación superior actual de calidad, las oportunidades que genera la tecnología para hacerla más efectiva y global, y la posibilidad de convertirla en una experiencia multicultural de alto valor.

Flexibilidad como pilar fundamental

Una universidad del siglo XXI debe ser, sobre todo, flexible. Vivimos en un entorno cambiante y convulso donde la capacidad de adaptación es clave. Esa flexibilidad se traduce en múltiples dimensiones: en la forma de enseñar, de evaluar, en el diseño de programas, en la experiencia del estudiante, en la gestión de créditos y en la docencia en línea. En esencia, implica una mentalidad institucional abierta que permita incorporar rápidamente los cambios que demanda la sociedad.

Educación en línea: calidad y exigencia

Sí, rotundamente. Que sea diferente no significa que sea inferior. La educación en línea ha alcanzado estándares de calidad muy altos, aunque existen áreas —como algunas relacionadas con ciencias de la salud— donde el componente práctico presencial sigue siendo relevante, al menos por ahora. Además, el perfil del estudiante en línea suele ser más adulto, con experiencia laboral, lo que hace que los programas sean incluso más exigentes. En muchos casos, aprobar una titulación en línea puede requerir mayor disciplina que una presencial.

Modelo inmersivo y tecnología avanzada

El modelo es altamente inmersivo. Aunque existen programas asíncronos, la mayoría son síncronos, lo que permite una interacción directa entre profesor y estudiante, similar a la experiencia presencial. A esto se suman tecnologías avanzadas que refuerzan la sensación de estar en un entorno real de aprendizaje.

El impacto de la inteligencia artificial

La IA marca uno de los mayores cambios de paradigma. Permite personalizar la enseñanza, liberar a los docentes de tareas administrativas y mejorar el acompañamiento al estudiante. También está transformando la evaluación: ya no se mide solo el resultado final, sino el proceso. Se fomenta el uso de IA, pero se exige al estudiante explicar cómo la utilizó, qué pensamiento crítico aplicó y qué decisiones tomó. La IA también le está devolviendo protagonismo a la mentoría, permitiendo una relación más cercana entre profesor y estudiante.

Aprender haciendo: simulaciones reales

Nuestros estudiantes trabajan en simulaciones que recrean entornos reales, desde proyectos empresariales hasta hospitales simulados. Por ejemplo, en el ámbito de la salud, los estudiantes practican con maniquíes inteligentes y actores en escenarios complejos. También se integran distintas disciplinas: medicina, sicología, derecho o comunicación, para resolver situaciones reales de forma conjunta. El objetivo no es eliminar la teoría, sino reducir la memorización y potenciar habilidades y destrezas aplicables al mundo profesional.

Multiculturalidad como necesidad global

En un mundo globalizado, la multiculturalidad no es un valor añadido, sino una necesidad. Los estudiantes aprenden a trabajar con personas de diferentes culturas, a adaptarse a distintos estilos de comunicación y a desenvolverse en contextos internacionales. Esto no solo enriquece la experiencia académica, sino que mejora significativamente el perfil profesional del estudiante.

Demanda y precios competitivos

La demanda varía constantemente, pero destacan áreas como ingeniería, energías renovables, programas MBA y otras disciplinas emergentes. En los últimos cinco años, los programas concretos más demandados han sido las maestrías en Gestión de Proyectos, Gestión Pública, Derechos Humanos y Dirección de Empresas. La clave está en anticiparse a las necesidades futuras del mercado laboral, diseñando programas en función de lo que se requerirá en los próximos años.

Acceso y becas

No necesariamente. En muchos casos, los programas tienen precios competitivos e incluso inferiores a los de algunas universidades locales, dependiendo de la titulación. Se han establecido alianzas con entidades públicas y privadas, y se ofrecen becas y ayudas al estudio a través de diferentes organismos. El objetivo es que el costo no sea una barrera, incluso siendo una universidad de carácter premium, manteniendo precios competitivos y apoyo financiero.

Presencia en Latinoamérica

El enfoque es de crecimiento sostenible. No se busca una expansión acelerada, sino consolidar la presencia y aportar valor real a los estudiantes. Actualmente, hay presencia en países como Colombia, Ecuador y Perú, y el objetivo es seguir creciendo de manera gradual, ofreciendo formación de calidad que impacte positivamente en el desarrollo profesional y social de la región.

La voz del país

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