Estefanía Sánchez, diseñadora venezolana que estudió en París, nunca imaginó que iba a confeccionar bolsas mortuorias. Tampoco que serían para las víctimas de un terremoto, ni mucho menos de uno doble, como el que ocurrió en Venezuela y que ha dejado, al menos, más de 3.300 muertes, según el Gobierno.
La iniciativa surgió tras la llamada de una clienta que alertó sobre la escasez de bolsas para cadáveres en La Guaira. Desde entonces, Sánchez ha confeccionado más de 3.200 bolsas, un gesto que ha sido clave para la gestión de la crisis humanitaria.
No lo pensé dos veces. Sabía que mi formación en diseño podía servir para algo más que la moda. Esto era una emergencia real.
La diseñadora, que reside en Caracas, ha trabajado sin descanso junto a un equipo de voluntarios para garantizar que los cuerpos sean tratados con dignidad. Su labor ha sido reconocida por organizaciones humanitarias y medios internacionales.
El doble terremoto, que sacudió el norte de Venezuela a principios de julio de 2026, ha dejado una estela de destrucción. Las autoridades reportan más de 3.300 fallecidos y miles de heridos, mientras la ayuda internacional sigue llegando de forma limitada.
La historia de Estefanía Sánchez es un ejemplo de cómo la solidaridad y la creatividad pueden surgir en los momentos más oscuros. Su trabajo no solo ha aliviado la presión sobre los servicios funerarios, sino que ha devuelto la esperanza a una comunidad golpeada por la tragedia.