Una escena tensa frente a la estatua de Colón
En la Plaza de la Aduana, Cartagena, un adulto mayor fue víctima de una agresión física y verbal que evidenció la persistencia de una masculinidad violenta y excluyente. Mientras caminaba con tranquilidad, un hombre se le acercó y lo tocó inapropiadamente, desencadenando insultos y una reacción impulsada por la idea rígida de hombría.
El incidente, grabado en video, muestra cómo las expresiones de afecto o vulnerabilidad entre hombres son rechazadas y burladas, reforzando estereotipos que asocian la masculinidad con dominación y violencia.
La herencia colonial que moldea las masculinidades caribeñas
La estatua de Cristóbal Colón, símbolo de imposición y jerarquía, permanece como testigo silencioso de cómo las normas masculinas basadas en el poder y la dominación se mantienen vigentes en la región. Estas ideas, arraigadas desde la época colonial, configuran un modelo de masculinidad que excluye la vulnerabilidad y legitima la violencia.
En el Caribe colombiano, la masculinidad hegemónica exige que los hombres sean agresivos, patriarcales y sexualmente activos con mujeres, mientras que cualquier desviación de estos parámetros es objeto de burla y rechazo.
Prejuicios y violencia contra masculinidades diversas
Organizaciones como Caribe Afirmativo advierten que la violencia motivada por la orientación sexual o identidad de género, real o percibida, es un problema grave en Colombia, que lidera la región en casos de discriminación y agresiones por prejuicio.
“En Colombia las agresiones motivadas por discriminación son un delito, y la víctima tiene todas las herramientas para acudir a la Fiscalía”, afirma Caribe Afirmativo.
El prejuicio, entendido como una animadversión hacia lo diferente, alimenta estas agresiones y perpetúa la exclusión de masculinidades no hegemónicas, mientras la sociedad debate sobre provocaciones o problemas personales sin enfrentar la raíz del problema.
¿Cómo evolucionarán las masculinidades en el Caribe colombiano?
El episodio en la Plaza de la Aduana invita a reflexionar sobre la necesidad de desmontar los estereotipos y prejuicios que limitan la expresión de la masculinidad y permiten la violencia. ¿Podrán las nuevas generaciones construir modelos más inclusivos y respetuosos en una región marcada por su historia y tradiciones?