El partido amistoso entre España y Egipto, disputado en el estadio del Español en Barcelona, terminó con un empate 0-0, pero quedó marcado por incidentes relacionados con cánticos islamófobos y pitos al himno egipcio.
Una parte de los 35.000 aficionados presentes entonó durante la primera mitad la frase “Musulmán el que no bote”, generando una atmósfera de intolerancia y racismo que fue duramente criticada por el jugador de España, Lamine Yamal.
“Soy musulmán, alhamdulillah. Aunque los cánticos iban dirigidos al equipo rival y no a mí personalmente, como persona musulmana es una falta de respeto intolerable. El fútbol debe ser para disfrutar y animar, no para faltar al respeto por creencias o identidad.”
Yamal fue el único futbolista que no participó en la tradicional vuelta de honor al finalizar el encuentro, mostrando así su descontento por los hechos ocurridos.
El ministro español de Justicia, Félix Bolaños, también se pronunció condenando los cánticos: “Usar una religión como burla en un campo los deja como personas ignorantes y racistas. Nos avergüenzan como sociedad.”
La policía regional catalana, Mossos d’Esquadra, informó que están investigando los cánticos islamófobos y xenófobos registrados durante el partido. Además, por megafonía y videomarcadores se solicitó evitar los cánticos ofensivos en la segunda parte del encuentro.
Lamine Yamal, figura emergente del fútbol español y practicante de la religión musulmana, agradeció a los seguidores que sí apoyaron al equipo y manifestó su compromiso para el próximo Mundial.