Los terremotos que dejaron una emergencia silenciosa
Los dos terremotos no solo derrumbaron edificios y colapsaron hospitales. También dejaron a cientos de miles de niños enfrentando una emergencia silenciosa que apenas comienza. Una semana después de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio, la mayor preocupación de UNICEF no son únicamente las cifras de muertos o los daños materiales, sino los 680.000 niños, niñas y adolescentes que hoy necesitan ayuda humanitaria urgente.
Los menores están entre los grupos más vulnerables de la emergencia. Muchos perdieron sus hogares, otros permanecen en albergues temporales, miles dejaron de asistir a clases y algunos quedaron separados de sus familias en medio del caos provocado por los terremotos, que ya dejan más de 2.295 fallecidos, según el balance oficial.
Los niños y las niñas son uno de los grupos más afectados durante este tipo de emergencias. En las primeras horas y en los primeros días se enfrentan a afectaciones graves de salud; también han sido desplazados con sus familias de sus hogares porque estos han sido gravemente afectados o destruidos. Enfrentan angustia y mucho miedo, que es lo que vemos en los espacios temporales de alojamiento, pero especialmente sufren fuertes interrupciones en los servicios de los que dependen: agua segura, saneamiento, educación, salud y protección.
Escuelas destruidas y hospitales al límite
La emergencia también golpeó la infraestructura de la que dependen miles de niños. Los hospitales de Caracas, La Guaira, Carabobo, Aragua y Falcón presentan graves daños y funcionan por encima de su capacidad, afectando especialmente la atención de menores y mujeres embarazadas.
La educación tampoco escapó al impacto del desastre. Solo en el Distrito Capital, la información preliminar indica que 432 escuelas, más de un tercio del total, sufrieron afectaciones. En La Guaira, uno de los estados más golpeados, numerosos planteles quedaron destruidos.
Aunque el calendario escolar estaba próximo al periodo de vacaciones, UNICEF considera indispensable mantener espacios educativos de emergencia para evitar que los menores permanezcan demasiado tiempo fuera del sistema escolar.
Lo que hacemos es brindar servicios de emergencia en educación, que implican espacios temporales de aprendizaje para abordar las necesidades educativas inmediatas de los niños y las niñas. Posteriormente trabajamos con el Gobierno en la recuperación de los servicios para garantizar que no permanezcan por fuera del sistema educativo durante mucho tiempo.
Una respuesta multisectorial con apoyo internacional
Frente a la magnitud de la crisis, UNICEF desplegó una respuesta multisectorial junto con el Gobierno venezolano, el sistema de Naciones Unidas y otras organizaciones. La meta es atender a 650.000 personas, entre ellas 234.000 niños, mediante servicios de salud, nutrición, agua potable, saneamiento, educación y protección infantil.
- Apoyo psicosocial mediante espacios amigables para la infancia.
- Suministro de agua potable, instalación de baños y duchas en campamentos temporales.
- Fortalecimiento de la atención en salud maternoinfantil.
- Habilitación de espacios temporales de aprendizaje para quienes perdieron sus escuelas.
- Envío desde Panamá de un cargamento aéreo de 20 toneladas de suministros médicos y artículos de agua y saneamiento.
- Preparación de un segundo despacho desde el centro logístico de UNICEF en Copenhague.
El reto de reunir a las familias
Otro de los desafíos es la identificación de niños que quedaron separados de sus familias durante la emergencia.
Lo que hemos identificado es que hay niños y niñas que se han desplazado con sus familias, pero también se reportan niños y niñas con necesidades de reencuentro familiar. Nos estamos enfocando en apoyar al Gobierno en la identificación de esos casos para poder hacer la reunificación familiar. Sabemos que hay niños y niñas que han perdido a sus padres y madres; sin embargo, muchos de los casos que hemos identificado han podido reunificarse con sus familias.
La organización también trabaja con las autoridades para fortalecer los mecanismos de protección infantil en los albergues temporales, prevenir la separación de las familias y facilitar los procesos de reunificación. Para UNICEF, la recuperación de los servicios de salud, educación, agua potable y protección para cientos de miles de niños será un proceso de largo plazo que requerirá apoyo sostenido de la comunidad internacional con capital y donaciones.