Las fracturas internas de la Alianza Verde sumaron este viernes un nuevo episodio. Mientras sigue la incertidumbre sobre si prosperará la escisión solicitada por el senador Jonathan Pulido (Jota Pe) Hernández, su copartidario Fabián Díaz pidió formalmente su expulsión ante el Consejo de Control Ético del partido.
La solicitud de Díaz agrega presión a un proceso que ya estaba en marcha: el Consejo Nacional Electoral (CNE) evalúa la viabilidad de la escisión de Hernández, mientras que el partido también estudia la situación de otros miembros como Juvinao.
La petición de expulsión de Fabián Díaz evidencia que las tensiones en la Alianza Verde van más allá de un simple desacuerdo político; se trata de una lucha por el control y la dirección del partido.
Un partido en crisis: las dos caras de la moneda
Por un lado, Jota Pe Hernández insiste en su derecho a separarse del partido mediante una escisión, argumentando diferencias ideológicas y estratégicas. Por el otro, Fabián Díaz, también senador de la colectividad, considera que la conducta de Hernández merece una sanción disciplinaria que lo expulse definitivamente.
El Consejo de Control Ético deberá pronunciarse sobre la solicitud de expulsión, mientras el CNE avanza en el estudio de la escisión. La decisión final podría redefinir el mapa político de la Alianza Verde y sentar un precedente para futuros conflictos internos.
El impacto en la bancada verde
La situación de Hernández no es un caso aislado. El partido también enfrenta procesos similares con otros congresistas, como Juvinao, lo que sugiere una crisis de unidad que podría debilitar su representación en el Congreso. Mientras tanto, los líderes verdes intentan contener el daño y evitar que las divisiones afecten su agenda legislativa.