En una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York, Olga Quintero, lideresa social y fundadora de la Asociación Campesina del Catatumbo (ASCAMCAT), expuso la grave crisis humanitaria que enfrenta la región debido al recrudecimiento del conflicto armado en 2026.
A través de un mensaje en video, Quintero señaló que, aunque se han realizado comisiones de verificación para acompañar a las comunidades afectadas, la violencia ha generado un profundo impacto en la vida y el bienestar de la población local.
“El Catatumbo ha vivido recientemente una escalada de violencia que ha generado una profunda crisis humanitaria. Hemos realizado comisiones de verificación en el territorio para acompañar y escuchar a las comunidades que resisten.”
Miroslav Jenča, jefe de la Misión de Verificación de la ONU, valoró la inclusión de la sociedad civil en estas reuniones y destacó la importancia de dar voz a lideresas como Quintero para enriquecer el seguimiento al Acuerdo de Paz.
Organizaciones sociales como Vivamos Humanos y la Mesa Humanitaria del Catatumbo respaldaron el llamado de la lideresa, enfatizando la necesidad de una respuesta institucional articulada y sostenida frente a la crisis persistente.
Durante su intervención, Quintero resaltó el Pacto Catatumbo, una estrategia que busca articular esfuerzos entre el Gobierno nacional, autoridades locales y comunidades para transformar la región en un territorio de paz, desarrollo productivo y justicia social, aunque señaló que la respuesta gubernamental aún no es suficiente.
La lideresa también destacó avances en la formalización de tierras, uno de los puntos centrales del Acuerdo de Paz, mencionando la entrega de tierras a mujeres campesinas y la titulación para comunidades indígenas como pasos significativos para cerrar brechas históricas.
“Estos logros son pasos hacia el cierre de brechas históricas, pero aún estamos lejos de cumplir las metas previstas en el Acuerdo.”
El informe de la Misión de Verificación señala que, al ritmo actual, será difícil completar la restitución de tierras a las víctimas antes de 2031, debido a la magnitud del despojo histórico. Desde 2024, se han entregado 1.522 hectáreas a mujeres rurales en varios departamentos, con una meta de 2.500 hectáreas adicionales antes de finalizar el mandato del Gobierno.
A pesar de estos avances, la situación en el Catatumbo sigue siendo compleja y demanda una profundización en la democratización del acceso a la tierra como eje fundamental para la construcción de la paz duradera en la región.