Un equipo internacional liderado por la Universidad del Atlántico, en colaboración con instituciones de Estados Unidos y Francia, ha evidenciado un grave problema ambiental en el litoral del Caribe colombiano: el uso masivo de llantas fuera de uso en ecosistemas marinos y costeros.
El estudio, publicado en la revista Marine Pollution Bulletin, documenta cómo estos neumáticos, diseñados originalmente para el transporte terrestre, se convierten en contaminantes crónicos que degradan la biodiversidad de las costas colombianas y de otras regiones del mundo.
En el Caribe colombiano, las llantas son reutilizadas informalmente para contener la erosión costera, construir muelles artesanales, bases para senderos y rampas, o arrecifes artificiales, sin aval técnico ni controles ambientales.
“La fricción con el agua y la radiación solar fragmentan las llantas en microplásticos y liberan sustancias químicas nocivas que afectan la calidad del agua y la salud de las especies marinas”, explica Nelson Rangel Buitrago, investigador de la Uniatlántico.
Estas prácticas, realizadas principalmente por particulares ante la ausencia de soluciones formales de ingeniería, generan impactos severos a largo plazo en los ecosistemas marinos y costeros, incluyendo arrecifes y manglares.
El estudio también señala que, aunque en Colombia existen normativas para el manejo de llantas en zonas urbanas, estas regulaciones no contemplan su seguimiento una vez las llantas llegan al entorno marino, convirtiéndose en contaminantes invisibles para las autoridades ambientales.
La falta de vigilancia y gobernanza institucional permite que el caucho y sus químicos asociados se acumulen indefinidamente en el sedimento marino, afectando los servicios ecosistémicos de los que dependen miles de familias pescadoras en el Atlántico y el litoral caribeño.
“Es urgente incluir los neumáticos en las estrategias nacionales de gestión costera y monitoreo de contaminación marina para proteger la salud de las comunidades y el patrimonio natural del Caribe”, afirma Nelson Rangel.
El estudio busca sentar las bases para prohibir el uso de materiales no aptos en infraestructura costera y promover alternativas sostenibles que protejan el litoral colombiano.