Seguridad

La paz total que no llegó: el terror de las bandas en Buenaventura y el secuestro de turistas

Análisis del escalamiento de la violencia en Buenaventura, donde el secuestro de dos turistas evidencia el colapso de la paz total y la lucha entre bandas herederas de 'la Local'.

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Foto: La voz del país

Desde aquel partido de fútbol en octubre de hace cuatro años, Buenaventura ha venido escuchando el aparente deseo de la paz total entre las bandas 'Shottas' y 'Espartanos' que se enfrentan a muerte desde que en el grupo criminal 'la Local' hubo una división en 2019.

Un régimen de terror que no cesa

En medio de este régimen de terror que tiene sometido a Buenaventura, las autoridades siguen con operativos capturando a miembros de las bandas. Sin embargo, el reciente secuestro de dos turistas —un hecho que conmocionó al país— demuestra que la violencia no se ha detenido y que la estrategia de 'paz total' impulsada por el gobierno no ha logrado desarticular las estructuras criminales.

La paz total prometida se ha convertido en una ficción: mientras se anuncian treguas, las bandas siguen disputándose el control del puerto a sangre y fuego.

El origen de la guerra: la fractura de 'la Local'

La violencia actual en Buenaventura tiene su raíz en la división de 'la Local', una de las organizaciones criminales más poderosas del Pacífico colombiano. A partir de 2019, la ruptura interna dio paso a la creación de dos facciones rivales: los 'Shottas' y los 'Espartanos', que desde entonces libran una guerra sin cuartel por el control de las rutas del narcotráfico, el microtráfico y el cobro de extorsiones.

  • Los 'Shottas' y 'Espartanos' son herederos directos de la estructura de 'la Local'.
  • Ambas bandas se disputan el dominio territorial de barrios enteros de Buenaventura.
  • La población civil queda atrapada en medio de los enfrentamientos, los desplazamientos forzados y los secuestros.

Operativos que no logran contener la crisis

Las autoridades han intensificado los operativos en la zona, logrando capturas de cabecillas y miembros de las bandas. No obstante, la capacidad de recomposición de estos grupos es alta, y la falta de una presencia estatal integral —que incluya inversión social, oportunidades económicas y justicia— permite que el ciclo de violencia se perpetúe.

El caso de los turistas secuestrados es solo la punta del iceberg: detrás hay una realidad de extorsiones, homicidios selectivos y desplazamiento que las promesas de paz no han podido resolver.

Lo que revela el fracaso de la paz total

La estrategia de 'paz total' del gobierno nacional buscaba desmovilizar y someter a la justicia a estos grupos, pero los resultados en Buenaventura son desalentadores. Las bandas no solo no se han desarticulado, sino que han diversificado sus actividades criminales y mantienen el control social sobre la población.

  • La tregua pactada en 2022 entre 'Shottas' y 'Espartanos' no duró más de unos meses.
  • El Estado no ha logrado reemplazar el poder de las bandas con instituciones legítimas.
  • La falta de oportunidades laborales y educativas alimenta el reclutamiento de jóvenes por parte de los grupos criminales.

Mientras tanto, Buenaventura sigue sumida en la zozobra, esperando que las promesas de paz se conviertan en hechos concretos y no solo en un eslogan político.

La voz del país

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