Las piedras en los riñones, conocidas también como cálculos renales o litiasis, son depósitos sólidos formados por minerales y sales dentro del sistema urinario. Su aparición se debe a la concentración y cristalización de sustancias como calcio, oxalato y ácido úrico en la orina, lo que puede provocar dolor intenso y problemas de salud.
Se calcula que entre el 2% y el 20% de la población puede desarrollar cálculos renales durante su vida, y que entre el 30% y 50% de quienes los padecen pueden experimentar recurrencia en los años posteriores al diagnóstico, según estudios recientes publicados en la revista Iberoamerican Journal of Health Research en 2026.
Los 9 alimentos que favorecen la formación de cálculos renales
- Alimentos ricos en oxalatos como espinaca, remolacha y ruibarbo.
- Exceso de sal en la dieta diaria.
- Carnes rojas y procesadas con alto contenido de proteínas animales.
- Bebidas azucaradas y refrescos con alto contenido de fructosa.
- Alimentos con alto contenido de purinas como mariscos y vísceras.
- Comidas con alto contenido en grasas saturadas.
- Consumo excesivo de suplementos de vitamina C.
- Café y té en cantidades elevadas.
- Productos lácteos en exceso, aunque no deben eliminarse sin supervisión médica.
Alternativas saludables para prevenir los cálculos renales
- Incluir frutas ricas en agua y potasio como sandía y melón.
- Consumir verduras bajas en oxalatos como calabacín y coliflor.
- Reducir el consumo de sal y optar por hierbas aromáticas para sazonar.
- Preferir fuentes de proteínas vegetales como legumbres.
- Beber abundante agua para ayudar a diluir las sustancias en la orina.
- Limitar el consumo de bebidas azucaradas y optar por infusiones naturales.
- Mantener una ingesta balanceada de lácteos bajo recomendación médica.
“Eliminar completamente la leche y el queso para prevenir cálculos renales es un mito. La clave está en la moderación y en una dieta equilibrada”, explica la uróloga Eva Martínez.
Adoptar una alimentación consciente y realizar cambios en los hábitos diarios contribuye significativamente a disminuir la incidencia y recurrencia de los cálculos renales, mejorando la calidad de vida de quienes están en riesgo.