Una mirada íntima a las raíces familiares de Bucaramanga
En la Casa del Libro Total, un espacio cultural emblemático, Bucaramanga se conecta con su pasado a través de un ejercicio de memoria que rescata las historias de las familias que moldearon la ciudad. Este proyecto, en alianza con el Ciclo Empresarial, busca reconocer el legado de apellidos que han dejado huella en el desarrollo social, económico y cultural de Santander.
Los encuentros permiten un diálogo sereno y reflexivo, donde se comparten anécdotas, documentos y relatos orales que reconstruyen no solo trayectorias empresariales, sino también la forma en que estas familias entendieron la vida y el trabajo comunitario en Bucaramanga.
Historias que revelan el alma de la ciudad
Entre los apellidos destacados en esta iniciativa están los Ogliastri, Clausen, Gavassa, Mutis, Puyana, Gómez, Liévano, Ardila, Galvis, Rueda y Rodríguez, entre otros. Cada nombre esconde relatos de comercio, industrias emergentes y tradiciones que se transmitieron de generación en generación, construyendo sin proponérselo la identidad bumanguesa.
“Rescatar las obras de estas familias es un acto de responsabilidad con las nuevas generaciones”, afirma Diego Sáenz, historiador y director del Círculo de Amigos de Bucaramanga y Santander.
La historia local se remonta desde 1532 hasta mediados del siglo XX, con influencias indígenas, coloniales y europeas, evidenciando una Bucaramanga abierta al mundo y construida con esfuerzos compartidos.
Apodos en Zapatoca: una identidad más allá del apellido
En Zapatoca, los apodos son tan importantes como los apellidos para definir la identidad. Nombres como Masca Mechas, Care’Polla o Mata Perros son herencias orales que se transmiten con solemnidad y que permiten clasificar y ubicar a las personas dentro de la comunidad.
Estas tradiciones se originaron en la época en que las familias protegían sus linajes mediante matrimonios entre parientes, lo que llevó a la proliferación de apellidos repetidos. Por eso, el apodo pasó a ser el verdadero distintivo, reflejando rasgos físicos, estilos de hablar o anécdotas infantiles.
Clanes como los Rueda “Chachío” mantienen rituales y celebraciones para sus miembros, demostrando la importancia de estas denominaciones en la cultura local, que convive con historias pintorescas y a veces divertidas.
La memoria familiar sigue viva en Bucaramanga y Santander
Estos encuentros culturales fomentan una pausa necesaria para reconectar con la historia y entender que Bucaramanga es el resultado de un tejido social construido con esfuerzo, tradición y orgullo. Gracias a iniciativas como esta, las voces del pasado continúan inspirando a quienes quieren conocer sus raíces.
¿Cómo seguirán evolucionando estas tradiciones familiares en las nuevas generaciones y qué legado dejarán para el futuro de la ciudad?