Una parcelación en el sector Buena Suerte, Villa Sol, ubicada en el municipio de Cajicá (Cundinamarca) esconde una historia de crimen, narcotráfico y mafia capitalina. Así lo concluyó el Tribunal Superior de Bogotá, con ponencia del magistrado William Salamanca Daza, al confirmar la extinción del derecho de dominio de una parcela ubicada en ese lugar, que fue adquirida durante la carrera de la familia Ortiz Gaitán por lavar millones del dinero del narcotráfico.
La sentencia de 20 páginas, conocida por EL TIEMPO, confirmó que la parcela ya no podrá estar a nombre de Rosalba Vega y Guillermo Ortiz Gaitán, este último reconocido por haber sido procesado en Italia por narcotráfico y a quien se le han extinguido numerosas propiedades en toda Colombia, a pesar de que nunca fue condenado. Así lo determinó el tribunal, tras confirmar lo previamente dictaminado por un juzgado capitalino.
El clan mafioso detrás de los Ortiz Gaitán
El Tribunal estableció que las actividades criminales de Ortiz Gaitán se desarrollaron en los ochenta y noventa, con apoyo del clan mafioso de Ignacio Gaitán Cendales y Gonzalo Rodríguez Gacha, alias El Mexicano, uno de los narcotraficantes más sonados en la historia de Colombia. Todos juntos, según la sentencia, promovieron, constituyeron, organizaron, financiaron y dirigieron un concierto para delinquir para inyectar cocaína nacional en varios países de Europa.
Guillermo Ortiz Gaitán desarrollaba actividades ilícitas, las cuales consistían en el envío de sustancias estupefacientes hacia países de Europa como España, Holanda e Italia. Dicha actividad era realizada junto con otras personas, dentro de las cuales se destacaba a Ignacio Gaitán Cendales, quien era su cuñado.
La historia judicial del predio en Buena Suerte
La historia judicial del predio ubicado en el sector de Buena Suerte empezó en 1986, cuando los Ortiz Gaitán lo compraron. El debate de la justicia giró en torno a esa fecha, pues hasta antes de 1988 no hay registros de que esta familia tuviera antecedentes de crimen o narcotráfico. De hecho, de los Ortiz Gaitán se conoció información detallada recién en 1988, cuando el Tribunal Penal y Civil de Florencia (Italia) libró una orden de captura contra Guillermo Ortiz Gaitán por narcotráfico.
Esa investigación se basaba en un golpe que las autoridades extranjeras le propinaron al hampa bogotana. En septiembre de 1988, las autoridades de Madrid (España) y Florencia (Italia) incautaron 45 kilos y 5.170 kilos respectivamente en sendos operativos. Tal fue la ganancia criminal de Guillermo, se lee en el expediente, que abrió una cuenta de nombre Yatomon, al parecer en los Estados Unidos, donde consignó hasta 2 millones de dólares.
El dictamen contable que selló la extinción
El Tribunal Superior de Bogotá tomó su decisión con base en un dictamen contable elaborado por el CTI de la Fiscalía, el cual concluyó que para 1987 ese ciudadano reflejaba un incremento patrimonial por justificar de $968.770; tendencia que fue en aumento y constante para todo el período analizado que llegó hasta el año 1994.
En 1990, incluso, a solicitud de agentes adscritos a la justicia de los Estados Unidos, se identificaron como titulares de 110 cuentas en distintos bancos de Europa a la familia, entre los que aparecían principalmente como titulares Guillermo Ortiz Gaitán y su cuñado Ignacio. Este último, de hecho, decidió colaborar con las autoridades italianas, calificándose como 'fuente colombiana' en una sentencia proferida por la justicia de ese país el 23 de abril de 1999.
El destino del predio y el legado criminal
Ortiz Gaitán era un tolimense millonario que, para la época de los hechos, vivía en el municipio de Chía al norte de Bogotá. Investigadores de la Fiscalía descubrieron en los ochenta que, para ocultar su fortuna, Ortiz aprovechó las amnistías tributarias decretadas por los gobiernos de la época, con lo cual logró legalizar numerosas propiedades. Entre ellas, la ubicada en el sector de Buena Suerte. La Fiscalía creía que tenía un patrimonio de más de $35.000 millones de la época. Aun así, nunca logró condenarlo. Murió en 2002.
Aun así, las andanzas criminales de Guillermo Ortiz Gaitán quedan evidenciadas en procesos de extinción de derecho de dominio como este, que quedan plenamente saneadas por la justicia. Ahora, la Sociedad de Activos Especiales (SAE) estará encargada de administrar este bien, que puede ser vendido en una subasta o arrendado. O, en otro de los casos, entregado a una organización con fines sociales, que rompa el ciclo de violencia que ha acompañado a la propiedad a lo largo de los años.