La correcta conservación de la carne en el hogar es fundamental para evitar intoxicaciones alimentarias y preservar la calidad del alimento. Sin embargo, una práctica común como dejar la carne en la bolsa plástica del mercado puede resultar perjudicial.
El impacto en la salud por una mala conservación
Expertos en seguridad alimentaria de la FAO y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos advierten que las bolsas plásticas o envolturas usadas en carnicerías pueden acumular humedad y restringir la circulación del aire. Esto crea un ambiente propicio para el crecimiento de bacterias si la carne se almacena por mucho tiempo en estas condiciones.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que una manipulación inadecuada y la falta de refrigeración adecuada son causas comunes de enfermedades transmitidas por alimentos. Por eso, es esencial cambiar la carne a recipientes limpios y mantener una refrigeración constante.
- No almacenar la carne en la bolsa plástica del mercado por períodos prolongados.
- Transferir la carne a recipientes herméticos o envoltorios que permitan la circulación de aire.
- Mantener la carne refrigerada a temperaturas adecuadas para evitar proliferación bacteriana.
- Manipular siempre la carne con manos limpias y superficies desinfectadas.
Adoptar estas medidas contribuye a prevenir intoxicaciones alimentarias y garantiza que la carne mantenga su frescura y calidad para el consumo familiar.