Un operativo sin precedentes en la salud sensorial revela que más de seis millones de personas en el mundo presentan alteraciones en su sentido del olfato, condiciones conocidas como hiposmia y anosmia.
La especialista Laura López-Mascaraque explica que estas patologías reducen o eliminan la capacidad para percibir olores, un trastorno que muchas veces pasa desapercibido y afecta significativamente la experiencia de sabores en la alimentación diaria.
Detectar estas alteraciones puede ser complicado, ya que los afectados suelen notar primero cambios en la percepción de los sabores o en situaciones cotidianas relacionadas con el olfato.
Una de las señales más comunes es la pérdida del sabor de los alimentos, lo que puede alertar sobre un trastorno en el sentido del olfato.
Este hallazgo cobra especial relevancia en el contexto de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, donde recientes estudios vinculan el deterioro del olfato con las primeras etapas de la enfermedad.