En el año 2022 se conoció la historia de una pequeña que fue encerrada por su madre y sus abuelos en una vivienda de Attendorn, Alemania, con el único fin de que su padre no la encontrara. La madre fue condenada a varios años de prisión, y los abuelos también fueron declarados culpables por ocultar información a las autoridades sobre el verdadero paradero de la menor.
La niña duró siete años en cautiverio, tiempo durante el cual la madre y los abuelos impidieron cualquier contacto con el padre. Las autoridades alemanas lograron descubrir el caso en 2022, lo que llevó a la detención de los responsables y a un proceso judicial que culminó con la condena.
Los abuelos de la pequeña también fueron cómplices; en varias ocasiones ocultaron información a las autoridades sobre su verdadero paradero.
El fallo judicial subraya la gravedad del delito de privación ilegal de la libertad y la vulneración de los derechos del menor, así como el derecho del padre a mantener el vínculo con su hija. La sentencia ha sido recibida como un precedente en casos de sustracción y ocultamiento de menores en Alemania.