Un proyecto que cuestiona el cuerpo femenino en la política italiana
María Ruido, cineasta y docente en la Universidad de Barcelona, presenta en ARCO su obra 'La Fábrica y el Sexo', un proyecto interdisciplinar que reflexiona sobre cómo el cuerpo de las mujeres se instrumentaliza en contextos políticos, especialmente en la industria pornográfica italiana. La pieza, que también se exhibe en la galería Rosa Santos de Valencia hasta el 1 de mayo, surge de una investigación realizada en la Academia de España en Roma durante 2025.
Tres actos para narrar la pornografía como fenómeno sociopolítico
'La Fábrica y el Sexo' se estructura en tres actos: una serie de fotomontajes con materiales de mercadillos y la web, una videoperformance grabada en Roma y una película-ensayo que traza conexiones entre poder y placer. La obra recorre desde los años setenta hasta la actualidad, abordando figuras como la estrella porno y diputada Cicciolina, el magnate Silvio Berlusconi y la líder ultraconservadora Giorgia Meloni.
La película mezcla imágenes de archivo con episodios clave como los asesinatos de Aldo Moro y Pier Paolo Pasolini, y analiza el auge de la pornografía como negocio con la llegada del vídeo doméstico y su posterior digitalización. Ruido destaca cómo la precarización y la explotación laboral atraviesan el trabajo sexual, afectando mayormente a personas racializadas y migrantes.
Italia como laboratorio político y espejo de la pornificación global
La artista señala que Italia representa un laboratorio donde convergen fascismo, anarquismo y la pornografía como herramienta política. En su obra, la pornografía emerge inicialmente como revolución sexual para las mujeres, pero con el tiempo se mercantiliza y se convierte en un instrumento de control y banalización mediática.
María Ruido advierte que el fenómeno italiano se replica en Europa y América, ejemplificado en figuras como Donald Trump, y que la pornificación actual, influenciada por internet y la inteligencia artificial, refleja una sociedad que permite la extrema explotación y la pérdida de derechos civiles.
El arte como herramienta para incomodar y abrir debates
Con un enfoque político y estético, la obra evita la reproducción explícita de violencia, optando por una edición que incluye humor para distanciar al espectador. Ruido busca generar incomodidad y cuestionar el sistema hegemónico, mostrando también activismo y perspectivas posporno dirigidas por mujeres.
“No quería dar el gusto de convertir esta película en el placer que se querría ver. Si quieres porno, esto no te interesa. Esto es otra cosa”.
La artista reconoce sentirse a veces aislada en espacios como ARCO, pero insiste en la importancia de que su trabajo alcance al público y las instituciones culturales para impulsar diálogos sobre feminismo, poder y representación.
¿Podrá España abordar su historia del cine y la política sexual?
Al final de la entrevista, María Ruido plantea la posibilidad de explorar en España la relación entre cine, cuerpo femenino y política durante la Transición, especialmente a través de las figuras del cine del destape como Susana Estrada o Bárbara Rey, quienes fueron instrumentalizadas en ese contexto.
Este proyecto abre la puerta a nuevas reflexiones sobre cómo el arte puede enfrentar la historia reciente y los procesos de represión y liberación en torno a la sexualidad y el poder.