El presidente Gustavo Petro anunció que Colombia estudia retirarse del sistema internacional de arbitraje de inversión, incluyendo su salida del CIADI, un tribunal clave para resolver disputas entre estados e inversionistas. Esta decisión ha generado opiniones encontradas en el ámbito económico y jurídico.
La mirada crítica de Martha Lucía Zamora
Martha Lucía Zamora, exdirectora de la Agencia de Defensa Jurídica del Estado y fórmula vicepresidencial de Roy Barreras, manifestó en entrevista que la propuesta para salir del CIADI es una medida poco acertada y que podría desincentivar futuras inversiones en Colombia.
Según Zamora, el arbitraje internacional a través del CIADI garantiza imparcialidad y despolitiza las controversias, evitando que disputas comerciales se conviertan en conflictos diplomáticos. Además, los árbitros del CIADI son expertos en derecho de inversión extranjera, lo que asegura decisiones técnicas y especializadas.
Impacto en la inversión extranjera y la seguridad jurídica
La salida de Colombia del CIADI podría enviar señales negativas a los inversionistas, generando desconfianza y aumentando la percepción de riesgo. Martha Lucía Zamora recordó que países como Bolivia, Venezuela y Ecuador ya han abandonado el sistema sin lograr reducir las demandas internacionales, e incluso enfrentaron más arbitrajes.
Colombia ha tenido una tasa de éxito del 98% en casos ante el CIADI durante siete años, lo que refleja un modelo de defensa reconocido internacionalmente. Salir del tribunal podría poner en riesgo esta ventaja y afectar la reputación del país en materia de seguridad jurídica.
Además, la permanencia en el CIADI es vista como una muestra de compromiso con el Estado de Derecho y la protección internacional de las inversiones, factores que contribuyen a la recuperación y aumento de la confianza inversionista.
Contradicciones y señales para la comunidad internacional
Zamora destacó la contradicción en que el gobierno colombiano, mientras plantea salir del CIADI, firmó en 2023 un acuerdo de protección de inversiones con Venezuela que contempla el arbitraje internacional como mecanismo de solución de diferencias.
Para los inversionistas, la salida del sistema internacional significaría depender exclusivamente de las cortes nacionales, con posibles retrasos y parcialidades, lo que podría desalentar la entrada de capitales extranjeros y generar incertidumbre económica.
“Pertenecer al sistema es una señal para la comunidad internacional. Los Estados miembros son percibidos como países que confían en los mecanismos internacionales, lo que contribuye a la recuperación de la confianza inversionista y puede incidir positivamente en el aumento de la inversión extranjera.”