Una pausa necesaria para reencontrarse con su pasión
Mikaela Vázquez, nacida en Vitoria y con 32 años, estuvo a punto de abandonar la música tras siete años de estudio intenso y una lesión en el hombro. En 2019, dejó el violín tras una etapa de insatisfacción y presión por alcanzar la perfección en el conservatorio Musikene, donde cursaba el grado superior especial de Violín. La experiencia la llevó a cuestionar no solo su carrera, sino su identidad personal.
Un viaje que transformó su relación con el violín
Tras casi un año sin tocar su instrumento, Mikaela se mudó a Ámsterdam, donde enfrentó el dilema de despedirse del violín. Sin embargo, ese momento se convirtió en un ritual de reconciliación. Decidió volver a tocar solo piezas que le hicieran sentir bien, lo que marcó el inicio de una nueva etapa artística y personal. Participó en el North Sea Jazz Festival con la Noordpool Orkest y retomó su conexión con la música desde la alegría y la libertad.
Colaboraciones que consolidan su carrera renovada
El regreso a España le abrió puertas para trabajar con destacados músicos y proyectos. Su hermano, el pianista Juan Sebastián Vázquez, la invitó a colaborar en el disco 'Folclore sintético' de Juanito Makandé. En Madrid, se integró en la escena flamenca y empezó a colaborar con C. Tangana, Carlos Ares, Ralphie Choo y Carolina Durante. Actualmente, es directora musical de Judeline y Belén Aguilera, y participó en la gala de los Goya.
Su proyecto personal y nuevas perspectivas en la música
Desde hace tres años, Mikaela construye con cuidado su propio proyecto musical, que incluye colaboraciones con la Orquesta de Cámara de Galicia. Su reciente viaje a Washington DC con Guitarricadelafuente para grabar en Tiny Desk le permitió verse bajo una nueva luz, aceptarse y disfrutar plenamente de su talento, siguiendo el consejo de su hermano mayor: 'Mikaela, goza, disfruta; tú eres gloria'.