El 8 de febrero de 2020, en el pabellón de Torun, la ciudad natal de Copérnico, Mondo Duplantis sorprendió al mundo al batir su primer récord mundial de salto con pértiga con una marca de 6,17 metros. Con solo 20 años, el sueco rompió el molde de los atletas tradicionales de esta disciplina, mostrando velocidad y técnica sin la imponente complexión de sus predecesores.
Desde entonces, Duplantis ha continuado superándose y, hace dos semanas, estableció un nuevo récord mundial al alcanzar los 6,31 metros en Uppsala, Suecia. Este salto representa un avance técnico significativo, con una carrera de aproximación más larga y un mayor aporte de energía que le permiten doblar pértigas más duras y potentes.
Un momento que cambió su vida
Duplantis recuerda con emoción aquel primer récord en Torun, donde la música de Avicii acompañó su hazaña. "Pasé de ser uno más a ser plusmarquista mundial, un sueño desde que tenía tres años", comentó el atleta. Además, destacó la importancia del consejo recibido del canadiense Shawn Barber, quien le ayudó a superar obstáculos técnicos antes de su salto histórico.
La pandemia de COVID-19, que estalló poco después, marcó un tiempo de incertidumbre y confinamiento para Duplantis y sus compañeros. Sin embargo, este periodo también le permitió valorar la esencia del deporte: unir a las personas y compartir experiencias con el público, algo que extraña profundamente.
La búsqueda de la perfección y nuevos retos
Para alcanzar los 6,31 metros, Duplantis modificó su técnica incrementando su carrera de aproximación de 20 a 22 pasos y aumentando su velocidad a más de 10,5 metros por segundo. Este cambio ha sido clave para conseguir la fuerza necesaria para doblar pértigas más rígidas y alcanzar nuevas alturas.
El atleta también reconoció la influencia motivadora de su amigo y rival, el griego Manolo Karalis, quien recientemente saltó 6,17 metros, impulsándolo a seguir mejorando y mantenerse como el número uno mundial.
Este sábado, en Torun, Duplantis buscará no solo un nuevo récord sino también su séptimo título mundial, consolidando su revolución en el salto con pértiga y demostrando que no existen límites mentales ni físicos para sus logros.