La NASA encendió las alarmas tras reportar una emergencia relacionada con dos fugas de aire en el módulo ruso Zvezda de la Estación Espacial Internacional (EEI), una situación que obligó a cinco astronautas a refugiarse y prepararse ante una eventual evacuación. Aunque el problema se encuentra bajo monitoreo constante, especialistas advierten que se trata de uno de los desafíos técnicos más delicados que enfrenta actualmente el laboratorio orbital.
Un escape que se agrava con el tiempo
El incidente está relacionado con una fuga de aire que fue detectada originalmente en 2019 y que desde entonces ha sido vigilada de manera permanente por la NASA y la agencia espacial rusa Roscosmos. Aunque las autoridades espaciales han logrado mantener la situación bajo control, los datos más recientes muestran un incremento significativo en la cantidad de aire que escapa desde la estación.
Según explicó el ingeniero aeronáutico Sebastián Valencia durante una entrevista en el programa "La Tarde" de NTN24, la pérdida de aire se ha acelerado con el paso de los años. “Estos son uno de los problemas más críticos que está actualmente en la estación espacial”, señaló el experto. Valencia detalló que cuando se identificó el problema, la estación perdía aproximadamente medio kilogramo de aire por día. Sin embargo, la situación ha evolucionado. “Hay una fuga de medio kilogramo por día, entonces medio kilogramo de aire se estaba perdiendo. Hoy en día, esta fuga es de 3,7 kilogramos por día”, explicó.
¿Cómo pueden respirar los astronautas en el espacio?
La situación también ha despertado preguntas sobre una de las funciones más esenciales para la vida a bordo de la Estación Espacial Internacional: la capacidad de respirar. Aunque la palabra “fuga” puede sugerir un riesgo inmediato, Valencia aclaró que los astronautas no se encuentran actualmente en una situación crítica. “Ellos pueden respirar tranquilos”, afirmó.
Sin embargo, explicó que las microfisuras presentes en la estructura provocan una pérdida gradual de presión atmosférica y permiten el escape de la mezcla de gases que hace posible la respiración dentro de la estación. La EEI mantiene una atmósfera artificial similar a la de la Tierra mediante complejos sistemas de soporte vital que regulan constantemente los niveles de oxígeno, dióxido de carbono y presión. Cuando se produce una fuga, estos sistemas deben compensar la pérdida para garantizar condiciones seguras para la tripulación.
El aumento en la tasa de escape ha generado preocupación porque las fugas afectan directamente la presión interna de la estación y pueden comprometer los sistemas que garantizan la habitabilidad del complejo orbital.
Un problema que lleva años bajo vigilancia
Las autoridades espaciales han trabajado durante años para localizar y contener el origen exacto de las filtraciones en el módulo Zvezda, uno de los componentes más antiguos de la estación. Aunque la fuga ha sido considerada manejable hasta ahora, la sección afectada ha requerido medidas especiales de aislamiento para minimizar riesgos y facilitar las labores de inspección.
La reciente activación de protocolos de emergencia y la preparación de la tripulación para una posible evacuación reflejan la importancia que las agencias espaciales otorgan a este tipo de incidentes. En el espacio, incluso pequeñas pérdidas de aire pueden convertirse en problemas complejos debido a las condiciones extremas del entorno orbital. Por ahora, la NASA y Roscosmos continúan monitoreando la situación mientras evalúan nuevas acciones para controlar las fugas y garantizar la seguridad de los astronautas que viven y trabajan a bordo de la Estación Espacial Internacional.