El director de la Corporación Excelencia en la Justicia, Hernando Herrera, quien acompañó al equipo del presidente electo Abelardo de la Espriella en el empalme con el Ministerio de Justicia, planteó que las prioridades deben ser ampliar la capacidad carcelaria, fortalecer el cuerpo de custodia y vigilancia, acelerar la construcción de nuevas cárceles —incluso mediante alianzas público-privadas (APP)— y garantizar la continuidad de una política penitenciaria que permita enfrentar el hacinamiento y la crisis de derechos humanos en los centros de reclusión.
El hacinamiento no se frena solo con infraestructura
El índice de hacinamiento pasó de 19,9% a 27,1% en cuatro años, pese a que se anuncian tres nuevos establecimientos que aún no operan. Ante esto, Herrera señaló que el nuevo gobierno debe obtener nuevos cupos carcelarios de manera urgente mediante la ampliación de pabellones en cárceles existentes, la construcción de nuevas cárceles y la ampliación de colonias penitenciarias. También sugirió depurar y modernizar los sistemas de vigilancia electrónica para garantizar que las personas con pena domiciliaria cumplan la medida sin quebrantarla.
El déficit de guardianes: un problema estructural
El Inpec reconoce que necesita ampliar su planta en cerca de 12.000 cargos, pero sin viabilidad fiscal. Herrera calificó al Inpec como 'un problema desde todo punto de vista', señalando la alta rotación de sus directores (más de 23 en 30 años) y la dispersión en el uso del cuerpo de custodia. Propuso explorar esquemas de APP para la construcción, manutención y vigilancia de cárceles, lo que permitiría contar con personal calificado y superar el déficit.
El Inpec hoy en día, más que una institución, es un problema desde todo punto de vista. Respetando mucho lo que esa entidad ha hecho, existen distintas fallas estructurales.
Riesgos legales y de derechos humanos por el rezago
La política insignia para enfrentar el Estado de Cosas Inconstitucional en las cárceles solo avanzó un 20% en su primer año (Conpes 4157). Herrera recomendó al nuevo gobierno asignar presupuesto para infraestructura, crear nuevos cupos y fortalecer programas de rehabilitación. Advirtió que la falta de continuidad en la política carcelaria —con más de siete ministros de Justicia en cuatro años— ha impedido avances sostenidos.
Es absolutamente indigno e inhumano lo que viene pasando en distintas cárceles del país y en otros centros de reclusión, donde vemos un elevado hacinamiento que conspira contra los derechos humanos de la población carcelaria.
El director de la Corporación Excelencia en la Justicia concluyó que los esfuerzos son complejos pero pueden superarse con continuidad y permanencia en la política penitenciaria, evitando la rotación que ha caracterizado a los últimos gobiernos.