La relación entre Colombia y Ecuador atraviesa un momento crítico tras la escalada de acusaciones entre sus presidentes, Gustavo Petro y Daniel Noboa. En una reciente entrevista, Noboa vinculó a Petro con José Adolfo Macías Villamar, alias Fito, líder de una banda criminal ecuatoriana, lo que fue rechazado de inmediato por el mandatario colombiano.
“No conozco el tal Fito ni a sus amigos. Solo he ido a Ecuador para asistir a la posesión de sus presidentes, y hemos capturado muchos bandidos nacidos en ese país que le hemos entregado.”
Petro respondió desde Barcelona, donde participaba en una cumbre de gobiernos progresistas, y acusó a Noboa de dejarse influenciar por mentiras provenientes de la extrema derecha colombiana. Por su parte, Noboa señaló que Petro habría estado en contacto con miembros de la Revolución Ciudadana, partido vinculado a Rafael Correa, quienes tendrían nexos con Fito.
La tensión también se refleja en las críticas mutuas sobre la seguridad en la frontera común. Noboa acusó a Petro de retirar tropas del Ejército en zonas estratégicas como Putumayo y Nariño, lo que ha permitido el control territorial por parte de disidencias de las FARC. Petro, en respuesta, lamentó el daño económico causado por las medidas arancelarias de Ecuador pero aseguró que su gobierno ha tomado medidas para proteger a la población.
La disputa ha escalado a una guerra comercial con aranceles que han llegado hasta el 100%, afectando gravemente el intercambio binacional. Ambos países han llamado a consultas a sus embajadores, y el ambiente diplomático se ha deteriorado hasta el punto de afectar incluso la cooperación en materia de seguridad y narcotráfico.
En medio de esta crisis, Petro ha calificado como preso político al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, condenado por corrupción y detenido tras un asalto a la embajada de México en Quito ordenado por Noboa. Este último ha rechazado tal caracterización y afirmó que Glas cumple una sentencia por corrupción dictada en gobiernos anteriores.
El episodio más reciente que agravó la tensión fue un bombardeo accidental en la frontera por parte de un avión militar ecuatoriano que impactó territorio colombiano, hecho que ambos presidentes han utilizado para reforzar sus posiciones sin mostrar disposición a la conciliación.
El impacto en la comunidad y en la región
La crisis entre Colombia y Ecuador no solo afecta las relaciones diplomáticas sino que tiene un impacto directo en las economías regionales y en la seguridad de la frontera común. La guerra arancelaria y las acusaciones de narcotráfico dificultan la cooperación necesaria para combatir el crimen organizado y proteger a las comunidades fronterizas.