En medio del creciente debate global sobre el futuro energético del planeta, la abogada experta Lourdes Díaz-Monsalvo desde Santa Marta lanzó un llamado enfático: los países empobrecidos deben liderar la transición energética más allá de los combustibles fósiles y, a la vez, exigir que las naciones con mayor responsabilidad histórica en la contaminación asuman los costos asociados a este cambio.
La justicia y la accesibilidad deben ser el eje del cambio energético global, con una responsabilidad diferenciada entre países, para lograr una transición integral y justa.
Este reclamo, que forma parte de una demanda histórica del Sur Global, busca que los países desarrollados y los mayores contaminantes internacionales respondan económicamente por el impacto ambiental que han generado, facilitando así un proceso de transformación energética equitativo para las naciones menos favorecidas.
Lourdes Díaz-Monsalvo enfatiza que el derecho ambiental debe reconocer y actuar frente a las consecuencias del uso de combustibles fósiles, y que el cambio energético no puede ser excluyente, sino que debe garantizar el acceso y la justicia ambiental para todos los países.