Pacientes viven meses sin acceso a sus tratamientos esenciales
La falta de medicamentos en el sistema de salud colombiano ha generado preocupación entre usuarios con enfermedades crónicas. Desde el año pasado, los retrasos en la entrega de fármacos necesarios se han intensificado, afectando directamente la salud de miles de personas en diferentes regiones.
Historias que reflejan la crisis en medicinas
María Cristina García relata la angustia de su madre, quien no recibe medicamentos desde diciembre. La situación se repite en municipios como Fredonia y ciudades como Medellín, donde la ausencia de fármacos se mantiene sin solución clara.
“En Fredonia, dicen que en la farmacia no hay el medicamento, desde el mes de diciembre y acá igualmente. Acabo de entrar a digitalización y me dicen que hay que esperar a que pase a caja, en digitalización no me dan razón, me dicen que de pronto no los hay”.
Por su parte, María Adriana Rendón, paciente con lupus, lleva más de cinco meses sin sus medicamentos de reumatología. Esta escasez no solo compromete su salud física, sino que también afecta su capacidad laboral, obligándola a ausentarse de sus actividades.
“No hay absolutamente, ni un solo medicamento para reumatología y sin ello yo no puedo laborar. En este momento me tuvieron que incapacitar dos días, pero otra vez el lunes me toca ir a laborar sin un solo medicamento”.
Educadores también sufren las consecuencias de la crisis
Alberto Garzón, docente con riesgo cardiovascular, denuncia que ha tenido que comprar de su bolsillo los medicamentos que la EPS no suministra. Su testimonio refleja la frustración y el sentimiento de abandono entre los profesionales de la educación.
“La gente aquí no tiene alma, corazón, ni vida por la salud de los docentes. Estamos de mal en peor, no hay derecho de que jueguen con la salud de nosotros los docentes”.
Pacientes exigen soluciones urgentes a las entidades de salud
Los afectados reiteran su llamado a las autoridades para garantizar el suministro oportuno de medicamentos. La falta de atención a esta problemática pone en riesgo la salud y calidad de vida de miles de colombianos, además de aumentar la presión sobre el sistema sanitario.
El desabastecimiento ha provocado un incremento en complicaciones médicas y visitas a urgencias, colapsando servicios en varias ciudades y evidenciando la necesidad de una respuesta inmediata.