Este sábado, Palestina celebró elecciones locales que simbolizan un paso significativo tras 20 años sin votaciones en Gaza. Sin embargo, la participación se limitó a los 70.000 censados en Deir El Balah, la zona menos afectada por la ocupación israelí, excluyendo a la mayoría de la población gazatí debido a la devastación y restricciones militares.
Las urnas fueron construidas localmente y las papeletas impresas en Deir El Balah, ante la negativa de Israel a permitir su traslado desde Cisjordania. La falta de electricidad en Gaza obligó a cerrar las votaciones una hora antes que en Cisjordania, con una participación baja del 21,2% en la Franja.
En Cisjordania, casi un millón de votantes estaban convocados para elegir en 183 consejos locales, pero en cerca de 200 localidades no hubo elecciones debido a que solo se presentó una lista, y en ciudades clave como Ramala y Nablus no se realizó votación alguna. Esto refleja la exclusión de Hamás y otros grupos, tras un decreto presidencial que obliga a los candidatos a adherirse a la Organización para la Liberación de Palestina y reconocer a Israel.
La exclusión de Hamás, que ganó las legislativas en 2006 y mantiene control en Gaza, junto a boicots de otras facciones, evidencia la fragmentación política palestina y la influencia de presiones internacionales, especialmente de EE.UU. y la UE, que buscan aislar a Hamás y promover reformas democráticas bajo parámetros estrictos.
“Estas elecciones son sobre todo un mensaje a la ocupación israelí de que somos un pueblo democrático y que esta es nuestra tierra y nos vamos a quedar”, afirmó un votante en Al Bireh, reflejando el valor simbólico del proceso.
El proceso electoral estuvo marcado por la predominancia de candidatos independientes, muchos vinculados a clanes familiares y a Al Fatah, partido del presidente Mahmud Abbas. La política local se caracteriza por acuerdos tradicionales y la importancia del apellido, más que por programas ideológicos.
La celebración de estas elecciones ocurre en un contexto de profunda crisis humanitaria tras dos años y medio de invasión israelí en Gaza, con más de 73.000 muertos y una economía asfixiada que afecta también a los funcionarios palestinos, quienes reciben salarios reducidos.
La Comisión Electoral Central destacó la importancia política de realizar elecciones en toda Palestina y expresó la intención de usar este proceso como impulso para futuras elecciones presidenciales y legislativas, que no se celebran desde 2005 y 2006 respectivamente, en medio de un prolongado cisma entre Gaza y Cisjordania.
La historia reciente de Palestina ha estado marcada por la división política tras la victoria de Hamás en 2006 y la posterior toma de control de Gaza en 2007, lo que dio lugar a dos gobiernos paralelos y la suspensión de elecciones nacionales, dificultando la reconciliación y la unidad política.