El Papa León XIV bendijo la Torre de Jesús de la Sagrada Familia de Barcelona, la iglesia más alta del mundo, en una espectacular celebración en la que destacó el templo como signo de unidad y concordia ante los reyes y el presidente del Gobierno de España.
El pontífice defendió la paz y la acogida en la homilía que pronunció en la misa que celebró en la Basílica y previamente visitó Montserrat, la abadía entre las montañas símbolo de la región de Cataluña, donde se encuentra Barcelona.
El sumo pontífice celebró en el monumento la misa que se prolongó por una hora y media, acompañado por un coro de 500 adultos y 100 niños, que entonaron cantos gregorianos y del repertorio litúrgico, pero también otros tradicionales catalanes.
Un gesto de unidad en medio de la diversidad
La Sagrada Familia es un signo de unidad y concordia para todos los españoles y para el mundo entero.
La ceremonia, que duró una hora y media, incluyó la participación de un coro de 500 adultos y 100 niños, quienes interpretaron cantos gregorianos, litúrgicos y tradicionales catalanes.