Tras los resultados de las consultas presidenciales del 8 de marzo, los partidos tradicionales se encuentran en una disyuntiva sobre a quién apoyar en las elecciones de mayo. Las colectividades Conservador, Liberal y Cambio Radical analizan sus opciones entre Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, quienes han mostrado fuerzas electorales distintas.
Antes de las elecciones, Abelardo de la Espriella contaba con amplio respaldo, liderando encuestas y siendo visto como el único capaz de competir contra Iván Cepeda. Sin embargo, la votación de Paloma Valencia, con más de tres millones de votos, ha cambiado el panorama y la hace una candidata atractiva para los partidos.
Cambio Radical evidenció división interna en su bancada, con sectores cercanos a Valencia y otros a De la Espriella. A pesar de los llamados a la unidad para consolidar una candidatura única que enfrente a Iván Cepeda, el abogado De la Espriella rechazó la posibilidad de unirse en primera vuelta con Valencia, proponiendo un encuentro en segunda vuelta basado en principios comunes.
“Colombia necesita que quienes somos críticos del petrismo articulemos esfuerzos para lograr un cambio en el poder. Solo la unidad entre la derecha y el centro político permitirá que el país recupere el rumbo que perdió en 2022”, afirmó el senador Carlos Fernando Motoa.
Los partidos Conservador y Liberal también estudian sus movimientos. El presidente conservador Efraín Cepeda ha sostenido reuniones con candidatos no afines al petrismo para explorar alianzas. Por su parte, el liberal César Gaviria se encuentra evaluando las decisiones presidenciales con una bancada dividida entre apoyos a Valencia, De la Espriella e incluso a Iván Cepeda.
Ante la falta de consensos claros, algunos partidos como La U contemplan declararse en libertad para definir el voto presidencial. Las próximas encuestas serán clave para que estas colectividades definan la opción más viable para posicionarse en la primera vuelta.
Este escenario político refleja la complejidad y las tensiones dentro de los partidos tradicionales, que buscan consolidar sus fuerzas en un contexto electoral fragmentado y con la amenaza latente de una dispersión del voto que podría favorecer a Iván Cepeda.