La negativa del Gobierno Nacional a la propuesta de Odinsa de seguir operando las vías del Eje Cafetero, actualmente bajo la concesión Autopistas del Café, pone de manifiesto los temores de gremios y transportadores sobre la suerte de la infraestructura nacional si termina en manos del Estado.
El debate central radica en el riesgo real de deterioro si estos corredores pasan a ser administrados por el Instituto Nacional de Vías (Invías), una entidad que hoy enfrenta serias limitaciones operativas y fiscales para asumir tales responsabilidades.
Las advertencias del sector
Sobre este panorama, María Consuelo Araújo, presidenta de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), advirtió que el modelo actual garantiza mantenimiento permanente, operación, atención de emergencias y altos estándares de seguridad vial.
El modelo actual garantiza mantenimiento permanente, operación, atención de emergencias y altos estándares de seguridad vial.
El estado de las vías a cargo del Invías
Según un informe de Colfecar, el 54 por ciento de las vías con peaje administradas por el Invías están en mal estado, lo que refuerza el temor de que la transferencia de concesiones al Estado pueda acelerar el deterioro de la infraestructura vial del país.