Pilar Rueda Jiménez, esposa del candidato presidencial Iván Cepeda, presentó su renuncia al cargo de asesora de la Unidad de Investigación y Acusación (UIA) de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), función que ejercía desde el 6 de marzo de 2018, el mismo año en que comenzó a operar la justicia transicional surgida del acuerdo de paz firmado con las Farc.
EL TIEMPO conoció la resolución del 1° de junio de este año en la que Giovanni Álvarez Santoyo, director de la UIA de la JEP, aceptó la renuncia de Rueda Jiménez.
Una trayectoria ligada a la paz
Rueda ha desarrollado buena parte de su carrera alrededor de los temas de paz, derechos humanos y atención a las víctimas. Además de su trabajo en la JEP, participó como asesora en los diálogos con las extintas Farc. Es antropóloga y cuenta con una maestría en Estudios Internacionales de Conflicto y Paz, con énfasis en derechos humanos, justicia y género.
En distintas entrevistas relacionadas con su trabajo en la jurisdicción transicional, ha hecho referencia a Cepeda, con quien está casada desde 2014. Ambos se conocieron a través de las labores que compartían en torno a la paz y las víctimas del conflicto armado.
El perfil bajo de la familia Cepeda
La campaña presidencial de Cepeda ha mantenido a su familia lejos de los escenarios públicos. A diferencia de otros aspirantes a la Casa de Nariño, el candidato del Pacto Histórico ha evitado aparecer en actos acompañado de sus allegados y ha pedido a los medios abstenerse de indagar sobre aspectos de su vida privada.
Sin embargo, la figura de su esposa, Pilar Rueda Jiménez, ha despertado interés por su trayectoria en la construcción de paz y por su reciente salida de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
El debate sobre el rol de la pareja presidencial
El próximo relevo en la Casa de Nariño no solo implicará la llegada de un nuevo mandatario, sino también de una nueva primera dama o primer caballero. El debate sobre ese rol ha cobrado fuerza tras el protagonismo que tuvo Verónica Alcocer durante el gobierno de Gustavo Petro y las controversias que rodearon su participación en asuntos diplomáticos, nombramientos y uso de recursos públicos.
En Colombia, donde el presidencialismo concentra amplias cuotas de poder, la pareja del jefe de Estado no cuenta con funciones formalmente definidas. Aunque no es un funcionario público, no administra presupuesto propio ni puede ser citada a debates de control político, suele ejercer influencia y tener visibilidad en la esfera pública. Por ello, cada elección presidencial pone el foco sobre quienes acompañan a los candidatos.