Reseña Pizza & vino: tres restaurantes particulares de Bogotá donde se puede probar este matrimonio felizEn Julia, Amalfitana y Madre, la pizza se convierte en un plato muy especial, que roza la alta cocina.Pizza y vino en el restaurante Amalfitana, en Bogotá. Foto: Amalfitana Pizza & SpritzLink Sancho- crítico gastronómico22.05.2026 11:19 Actualizado: 22.05.2026 11:28 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles Quizás porque la pizza nos gusta a todos –si hay alguna excepción debe ser sencillamente para confirmar la regla– sus posibilidades son casi infinitas. Las hay delgadas y gruesas, redondas y rectangulares, flexibles y crujientes, saladas y dulces… Y aunque casi todas llevan salsa de tomate y mozzarella, las hay con otras salsas y con otros quesos, y con un repertorio de ingredientes tan variado como el gusto de aquellos para quienes un pedazo de pizza es sinónimo de felicidad.Y así como hay pizzas de esas que llaman de combate, que salen de los hornos improvisados en un contenedor al lado de cualquier universidad, en el ancho y diverso mundo de las pizzas también las hay refinadas y preparadas con ingredientes de primerísima calidad, que ven la luz en hornos de leña que rinden culto a la tradición o en hornos sofisticados que rinden culto a la tecnología y la modernidad.Sí, hay pizzas tan especiales y tan bien logradas que bien vale la pena acompañarlas con un buen vino. Al fin y al cabo, en Italia lo están haciendo desde que inventaron este maravilloso plato cotidiano. Y acá recomendamos tres lugares en Bogotá para festejar uno de los matrimonios célebres de la gastronomía: el de la pizza y el vino.Un clásico llamado JuliaHace ya tres lustros apareció en la escena gastronómica un restaurante con especialidad en pizzas que marcaba una distancia considerable con esas pizzerías de cadena en donde se producen alimentos a gran escala, con esquemas industriales e ingredientes corrientes.Por eso llamó de inmediato la atención: porque daba varios pasos adelante, porque se empeñaron en rescatar el horno de leña, porque utilizaba masa de fermentación lenta, tomates orgánicos y queso de búfala, porque presentaba ingredientes muy poco comunes hasta entonces en las pizzas.Julia y su amplia oferta de vinos. Foto:Julia Pizzería Julia les mostró a los bogotanos –y les sigue mostrando– que una pizza puede ser un manjar. Por eso es un lugar al que regreso con alguna frecuencia, para volver a disfrutar esa maravilla que es la pizza de stracciatella o para conocer propuestas atrevidas como la que elaboran con quesos de almendra y marañón y lleva las incomparables aceitunas Kalamata.Más allá de las pizzas, Julia se presenta también como una “antipastería” y enoteca… y sí, a sus pizzas definitivamente les cae muy bien el vino.La tentadora AmalfitanaMuy cerca de Nápoles, cuna de una de las pizzas más célebres de la humanidad, se extiende la grandiosa costa Amalfitana, uno de los lugares en donde mejor se come en el planeta.La tradicional pizza Margarita de Amalfitana, en la calle 72 carrera 5a. Foto:Amalfitana Pizza & Spritz Como homenaje a este lugar, un cartagenero criado en las tradiciones de la buena mesa abrió en el corazón de la zona financiera (calle 72 carrera 5a) una pizzería con uno de los hornos más imponentes que uno pueda encontrar en Bogotá, avalado por la Associazione Verace Pizza Napoletana. Un horno en el que toman forma pizzas tradicionales como la Margarita o la Caprese y algunas que se permiten variaciones y toques particulares, como una Amatriciana espectacular –con guanciale, pecorino y alioli– o la de jamón coppa, provolone y uchuva.Amalfitana –que así se llama esta pizzería– tiene una carta de vinos realmente especial, y una barra de spritz con más de quince variedades de este coctel que cada día gana más adeptos.Madre: céntrica y deslumbranteEl misterio aumenta a medida que uno camina entre pequeños locales de esmeralderos, en pleno centro de Bogotá, y se acerca a un portón que promete llevarlo a otro mundo. Al cruzar el umbral, la altura se multiplica, la luz se cuela a chorros sobre las mesas del restaurante y parecería como si la vida se encendiera en ese instante. ¡Bienvenidos a Madre!Pizza María Antonia, de Madre, en Bogotá. Foto:Restaurante Madre Se trata, sin duda, de uno de los lugares más encantadores de La Candelaria, al fondo del cual hay un enorme horno de piedra de donde salen pizzas con nombres tan llamativos como el lugar; por ejemplo, la Dolores, con berenjena y morrones; la Annick, con salmón curado y rúgula; la Belén, con sobrebarriga, o la Ada, con muchos quesos, entre esos gorgonzola, manchego y pecorino.Pero no solo de pizzas se alimentan los visitantes de Madre, que parecen dividirse en dos grupos: los visitantes de ese barrio encantador y cargado de historia y aquellos que trabajan en un sector en donde se toman algunas de las decisiones más importantes del país… también de buenas carnes y buenos arroces. Y beben buen vino.Por Sancho para EL TIEMPOIG: @sancho_es_sancho LEA TAMBIÉN Llega la octava edición de Park Way y Vino, un festival para disfrutar / Una copaVíctor Vargas Silva