Para algunas parejas, tener relaciones sexuales con la luz apagada es una costumbre frecuente y que no representa un problema. Sin embargo, cuando esa necesidad responde a vergüenza, ansiedad o incomodidad con el propio cuerpo, puede llegar a influir en la intimidad y la satisfacción sexual.
Las mujeres suelen ser las más afectadas, debido a la inseguridad que muchas experimentan con respecto a su cuerpo. Los especialistas indican que esta práctica puede estar vinculada a la falta de aceptación corporal o a experiencias previas negativas.
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