A nivel global, las mujeres viven un promedio de cinco años más que los hombres. Científicos e instituciones internacionales analizan este fenómeno a través de factores biológicos, sociales y evolutivos para determinar las causas exactas de esta brecha de longevidad. Los hallazgos demuestran que, si bien la biología establece una base determinante, el entorno y las conductas individuales modifican significativamente la expectativa de vida en los diferentes países.
El impacto de los factores sociales y de comportamiento en la población masculina
La diferencia en la esperanza de vida entre sexos varía considerablemente según la geografía. Datos del estudio 'Our World in Data', de la Universidad de Oxford, señalan que en naciones como Rusia, Ucrania y Vietnam las mujeres superan a los hombres en diez años o más, mientras que en países como Nigeria la brecha es mínima.
Entre los factores que influyen en esta disparidad se encuentran las conductas de riesgo, la exposición a entornos laborales peligrosos y las diferencias en el acceso a servicios de salud. Los investigadores destacan que los hombres tienden a adoptar hábitos menos saludables, como el consumo de tabaco y alcohol, y a evitar consultas médicas preventivas.