Las imágenes de un intenso cielo rojo sobre Caracas, registradas este martes 30 de junio pocos días después de los fuertes terremotos que sacudieron a Venezuela, despertaron dudas sobre una posible relación entre ambos fenómenos. Sin embargo, especialistas aclaran que no existe evidencia científica que vincule el color del cielo con los sismos y explican que se trata de un fenómeno atmosférico conocido como arrebol o candilazo.
El fenómeno ocurrió mientras el país continúa las labores de búsqueda y rescate tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el pasado 24 de junio, que dejan cerca de 2.000 personas fallecidas. Las imágenes del cielo completamente rojo en Caracas se viralizaron rápidamente en redes sociales y llevaron a muchos usuarios a preguntarse si podían estar relacionadas con la actividad sísmica.
La explicación del astrofísico
Para Santiago Vargas Domínguez, doctor en Astrofísica y profesor del Observatorio Astronómico Nacional de Colombia, la respuesta es clara: 'Es un fenómeno bastante frecuente, que se conoce como arrebol o candilazo y ocurre prácticamente todos los días, durante el amanecer y el atardecer, cuando las condiciones atmosféricas son favorables; lo que puede cambiar es su intensidad'.
El experto explica que los atardeceres suelen presentar tonos rojizos o anaranjados, pero que estos colores pueden intensificarse cuando aumenta la cantidad de partículas suspendidas en la atmósfera. 'Normalmente los atardeceres presentan tonos rojizos o anaranjados suaves, pero cuando hay una mayor cantidad de partículas suspendidas en el aire, como polvo, humedad, humo o aerosoles, los colores se vuelven mucho más intensos, como ocurrió en Venezuela', señaló.
Es importante distinguir dos fenómenos diferentes. El primero es el arrebol, un efecto óptico cotidiano producido por la dispersión de la luz solar al atardecer. El segundo son las llamadas luces sísmicas, un fenómeno muy poco frecuente asociado a algunos terremotos, que produce destellos localizados cerca del suelo y no un cielo completamente rojo.
¿Por qué el cielo se ve rojo?
La explicación está en la manera como la atmósfera interactúa con la luz del Sol. 'La explicación está en la física de la luz. La luz del Sol contiene todos los colores, cada uno con una longitud de onda diferente. Durante el día, las moléculas del aire dispersan principalmente la luz azul, por eso vemos el cielo de ese color, pero al amanecer y al atardecer la luz solar debe atravesar una capa mucho mayor de atmósfera. En ese recorrido, el azul se dispersa antes de llegar a nosotros, mientras que las longitudes de onda más largas, como el rojo y el naranja, logran atravesarla y son las que predominan en el cielo', explicó Vargas.
Esta explicación coincide con lo descrito por el meteorólogo José Miguel Viñas, consultor de la Organización Meteorológica Mundial, quien señala que el candilazo es un efecto producido por la dispersión de la luz solar cuando atraviesa una capa nubosa y por la mayor presencia de partículas suspendidas en la atmósfera durante el atardecer.
¿Qué hace que el rojo sea más intenso?
Según el profesor del Observatorio Astronómico Nacional, la intensidad depende casi por completo de la cantidad de partículas presentes en el aire. 'La intensidad del fenómeno depende principalmente de la cantidad de partículas suspendidas en la atmósfera. Cuanto mayor sea esa concentración, más intenso será el color rojo. Estas partículas pueden provenir del polvo del Sahara, humedad, sal marina, contaminación, humo de incendios, cenizas volcánicas o polvo levantado por movimientos de tierra', explicó.
Y continuó: 'En el caso reciente en Venezuela, es posible que el polvo generado por los derrumbes tras el terremoto se haya sumado a otros factores atmosféricos, aumentando la intensidad del fenómeno. Además, las nubes altas pueden reflejar la luz rojiza y producir tonalidades moradas, como las observadas ese día', indicó.
¿El cielo puede tomar otros colores?
Aunque el rojo suele ser el tono más llamativo, no es el único color que pueden adquirir los atardeceres. 'Sí. Aunque el rojo es el más frecuente, los atardeceres también pueden presentar tonos naranjas, amarillos, rosados, morados e incluso verdes o azul turquesa en condiciones muy particulares. Estos colores dependen de la cantidad de partículas en la atmósfera, la presencia de nubes, la humedad y la posición del Sol. En todos los casos, el mecanismo físico es el mismo y se debe a la dispersión de la luz solar por la atmósfera. El rojo simplemente suele destacar porque es el color que mejor atraviesa el largo recorrido que hace la luz al amanecer y al atardecer', concluyó.