Bienestar

Dormirse en el sofá: la señal psicológica que muchos ignoran y no es solo cansancio

Quedarse dormido en el sofá tras la jornada laboral es un hábito común, pero la psicología revela que puede ser un mecanismo de defensa ante el estrés y la sobrecarga sensorial. Conoce qué hay detrás de esta conducta.

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Foto: La voz del país

Quedarse dormido en el sofá después de un largo día de trabajo, con la televisión encendida o el celular en la mano, es una escena cotidiana en millones de hogares. Sin embargo, más allá de la fatiga evidente, especialistas en salud mental han identificado que este comportamiento puede tener raíces psicológicas profundas que pocos consideran.

Un refugio ante la sobrecarga emocional

Según análisis difundidos por la Sociedad Española del Sueño y el Departamento de Psicología de la Universidad de Cambridge, dormirse en el sofá no es simplemente un signo de agotamiento físico. La conducta responde, en muchos casos, a una necesidad inconsciente de desconexión y aislamiento frente a las demandas constantes del entorno.

El sofá se convierte en un espacio intermedio entre la vigilia y el descanso, un refugio donde la persona busca protegerse del estrés acumulado durante el día. No es solo sueño, es una pausa emocional.

Lo que dicen los expertos

  • La necesidad de aislamiento: el sofá permite una transición gradual hacia el descanso sin enfrentar las responsabilidades del hogar o las interacciones sociales.
  • Sobrecarga sensorial: el exceso de estímulos (pantallas, ruido, información) agota el sistema nervioso, y el cuerpo busca un refugio físico y mental.
  • Estrés no gestionado: quienes se duermen en el sofá suelen evitar procesar emociones o conflictos pendientes, usando el sueño como mecanismo de evasión.
  • Falta de límites: la dificultad para establecer rutinas de descanso adecuadas puede estar relacionada con una mala gestión del tiempo y del estrés.

El impacto en la calidad del sueño

Este hábito, aunque parece inofensivo, puede fragmentar el sueño nocturno y generar un círculo vicioso de cansancio crónico. Al dormirse en el sofá, se interrumpe el ciclo natural de sueño y se dificulta alcanzar las fases profundas de descanso, lo que afecta la memoria, la concentración y el estado de ánimo.

¿Cuándo buscar ayuda?

Los especialistas recomiendan prestar atención si esta conducta se vuelve cada vez más frecuente, se acompaña de irritabilidad, falta de motivación o problemas para conciliar el sueño en la cama. En esos casos, acudir a un profesional de la salud mental puede ser clave para identificar las causas subyacentes y establecer hábitos de descanso saludables.

La voz del país

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