El nombre de Folarin Balogun ha ocupado buena parte de la conversación alrededor del Mundial de 2026, no solo por su producción ofensiva con la selección de Estados Unidos, sino también por la decisión de la FIFA de suspender la ejecución de la sanción automática que debía cumplir tras su expulsión en el partido contra Bosnia y Herzegovina.
Los números que respaldan al delantero
Balogun, delantero del AS Mónaco, ha sido una pieza clave en el ataque de las 'Barras y las Estrellas'. En lo que va del torneo, acumula 4 goles y 2 asistencias en 5 partidos, con un promedio de 0.8 goles por partido y una efectividad de tiro del 22%. Su capacidad para desmarcarse y finalizar jugadas lo ha convertido en el referente ofensivo del equipo dirigido por Gregg Berhalter.
La polémica que sacudió al Mundial
La controversia estalló cuando la FIFA anunció la suspensión de la tarjeta roja que Balogun recibió tras una fuerte entrada en el minuto 78 del partido contra Bosnia. La decisión, calificada por muchos como 'arbitraria', provocó la reacción inmediata del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien celebró la medida, y del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien defendió la 'flexibilidad regulatoria' del organismo.
La Selección de Francia presiona a la FIFA: Exige retirar la tarjeta amarilla a Michael Olise tras el precedente de Balogun. — Marlon Piedrahita Rodríguez
Reacciones internacionales y el precedente
La decisión no solo ha generado debate en Estados Unidos, sino que ha abierto una grieta diplomática en el fútbol mundial. La Federación Francesa de Fútbol ya ha presentado una queja formal ante la FIFA, exigiendo el mismo trato para su jugador Michael Olise, quien recibió una tarjeta amarilla en un incidente similar. El caso Balogun podría sentar un precedente peligroso para la autoridad arbitral en el torneo.