No es diplomático de carrera ni ha ocupado cargos en el servicio exterior estadounidense. Nathaniel “Nate” Morris construyó su reputación en el mundo empresarial como fundador de una compañía tecnológica dedicada a la gestión de residuos, pero en los últimos años se ha convertido también en una de las figuras emergentes del movimiento político de Donald Trump. Ahora, ese ascenso lo tiene a las puertas de uno de los puestos diplomáticos más importantes de Washington en América Latina: la embajada de Estados Unidos en Colombia.
Un perfil atípico para la diplomacia
A diferencia de muchos de sus antecesores, Morris no proviene de la carrera diplomática. En los últimos años se ascendió dentro del movimiento Maga, lo que lo posiciona como un candidato alineado con la agenda del expresidente Trump. Su posible nombramiento ha generado expectativas y preguntas sobre el rumbo de las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Colombia.
“No es diplomático de carrera ni ha ocupado cargos en el servicio exterior estadounidense”
El impacto en la relación bilateral
La posible llegada de Nate Morris a la embajada en Bogotá se da en un contexto de tensión política, con la segunda vuelta presidencial en Colombia y las advertencias de Donald Trump sobre una posible intervención. Analistas consideran que su perfil empresarial y su cercanía con el movimiento Maga podrían marcar un giro en la diplomacia estadounidense hacia la región.