La jornada electoral del 31 de mayo ubicó a Abelardo de la Espriella en el primer lugar de cara a la segunda vuelta, con 10.361.499 sufragios, el 43,74 por ciento de los votos, y al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, en el segundo lugar con 9.688.361 votos, el 40,90 por ciento. Por su parte, Paloma Valencia solo llegó al seis por ciento de apoyos.
El petrismo y su sorpresa
Los resultados sorprendieron al petrismo, el cual creía que tenía la posibilidad de ganar las elecciones en primera vuelta. Sin embargo, el candidato del oficialismo quedó de segundo y ahora debe cambiar de estrategia para competir con el abogado De la Espriella.
Para Nathalie Méndez, coordinadora de la Maestría en Gestión Pública de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, esto refleja unas elecciones enmarcadas en un escenario populista bajo el cual 'los discursos están fuertemente anclados a la figura individual de los candidatos, con pocas posibilidades de tender diálogos hacia otras opciones'.
El evidente apoyo del presidente Petro al candidato Iván Cepeda en esta segunda etapa, como explica Méndez, puede radicalizar mucho más a los votantes de izquierda y generar un fortalecimiento de la lealtad hacia el Pacto Histórico, o puede generar más resistencia en sectores que podrían ser potenciales votos que necesitaría Cepeda para ganar la segunda vuelta.
El antipetrismo y su candidato emocional
En todo caso, el resultado de la izquierda demuestra el nivel de polarización que existe frente a la administración de Petro, pues si bien obtuvieron el 40,90 por ciento, 'la ciudadanía inconforme con el gobierno Petro salió a votar por el candidato que tenía más posibilidad de derrotar a Iván Cepeda. El antipetrismo necesitaba un candidato que sonara contundente, más emocional, y De la Espriella, con su retórica de mano dura y su perfil de outsider, llenó esa necesidad', asegura la analista política y docente de la Facultad de Estudios Jurídicos, Políticos e Internacionales de la Universidad de la Sabana, Luisa Lozano.