Tras finalizar la primera reunión del empalme regional del gobierno entrante en Cúcuta, el presidente electo Abelardo de la Espriella lanzó uno de los anuncios más contundentes de su estrategia de seguridad para el Catatumbo. Desde la capital de Norte de Santander declaró 'objetivo militar' a dos de los principales comandantes que hoy lideran la confrontación armada en esa región: alias Alfred, del Frente de Guerra Nororiental del Eln, y alias Andrey, comandante del Frente 33 de las disidencias de las Farc comandadas por 'Calarcá', al tiempo que les dio un ultimátum de un mes para entregarse a las autoridades.
Aprovecho los micrófonos de todos los medios que nos acompañan aquí para declarar a alias Alfred, del Frente de Guerra Nororiental del Eln, y a alias Andrey, del Frente 33 de las Farc, objetivo militar del Gobierno del Tigre. Tienen un mes para entregarse; de lo contrario vamos a ir por ustedes y les vamos a dejar caer todo el peso de la ley y del Estado de Derecho.
Alias Andrey: el negociador que se convirtió en objetivo militar
Carlos Eduardo García Téllez, conocido como alias Andrey Avendaño, es integrante del Estado Mayor de los Bloques y Frentes (EMBF), la estructura encabezada por alias Calarcá. Dentro de esa organización se consolidó como uno de los principales jefes del Bloque Magdalena Medio y fue el primer jefe negociador del grupo cuando arrancó el proceso de diálogo con las estructuras que entonces seguían bajo la influencia de alias Iván Mordisco, en octubre de 2023.
Su trayectoria dentro de las antiguas Farc comenzó en 2010. Cuatro años después fue capturado y, en 2015, condenado a diez años y un mes de prisión por su participación en un atentado contra integrantes de las Fuerzas Militares en la vía entre Cúcuta y Tibú. Los organismos de seguridad también lo señalan de haber participado en el ataque contra el helicóptero en el que se movilizaba el entonces presidente Iván Duque Márquez, ocurrido en junio de 2021. La Jurisdicción Especial para la Paz lo excluyó de ese sistema de justicia transicional al concluir que continuó delinquiendo después de la firma del Acuerdo de Paz.
Alias Alfred: más de tres décadas de violencia en el Catatumbo
Robinson Navarro Flórez, alias Alfred, es considerado uno de los mandos históricos del Frente de Guerra Nororiental del Eln. Las autoridades estiman que tiene cerca de 56 años y más de tres décadas dentro de esa organización guerrillera, periodo durante el cual ha ocupado posiciones de mando en Norte de Santander.
- Participó en el ataque contra la cárcel Modelo de Cúcuta el 1 de abril de 2000, que facilitó la fuga de 71 reclusos.
- El 15 de agosto de 2005, las autoridades le atribuyen haber ordenado el asesinato de dos sacerdotes y dos civiles en el municipio de Convención.
- En agosto de 2014 habría ordenado la incineración de cinco tractocamiones en la vereda El Pavés, en Ábrego.
- En febrero de 2015, las autoridades le atribuyeron la activación de un campo minado en Sardinata, donde murieron tres soldados, y una emboscada contra unidades de la Policía en Ocaña que dejó dos uniformados muertos y tres heridos.
- El 8 de abril de 2015, habría dirigido un hostigamiento con armas de largo alcance contra la base militar de Hacarí, hiriendo a seis civiles.
- En marzo de 2019, las autoridades lo responsabilizaron de orientar la instalación de otro campo minado en Tibú, donde murieron tres militares y dos quedaron heridos.
- En febrero de 2021, integrantes bajo su mando ejecutaron una acción de francotirador contra la base militar de La Esmeralda, en Convención, que dejó un militar muerto.
- En enero de 2022, las autoridades le atribuyeron el lanzamiento de artefactos explosivos contra el Cantón Militar El Trapiche, en Ocaña, con saldo de dos militares heridos.
- En marzo de 2023, otra ofensiva con explosivos en zona rural de El Carmen terminó con diez militares muertos y nueve lesionados.
El anuncio de De la Espriella pone nombre y apellido a los dos comandantes que, desde orillas enfrentadas, concentran buena parte del control armado y territorial en el Catatumbo. Ambos son señalados por las autoridades como responsables de dirigir las operaciones que desde enero de 2025 desencadenaron una de las crisis humanitarias más graves que ha vivido esa región en las últimas décadas, con más de 101.883 personas desplazadas, además de homicidios, desapariciones, lesiones y confinamientos que mantienen bajo presión a las comunidades rurales.